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Textos del tema 14

1. Primera declaración de la Junta Democrática (29 de julio de 1974)

 

«La Junta Democrática propugna:

1. La formación de un gobierno provisional que sustituya al actual, para devolver al hombre y a la mujer españoles, mayores de dieciocho años, su plena ciudadanía mediante el reconocimiento legal de todas las libertades, derechos y debe­res democráticos.

2. La amnistía absoluta de todas las responsabilidades por hechos de naturaleza política y la liberación inmediata de todos los detenidos por razones políticas o sindicales.

3. La legalización de los partidos políticos, sin exclusiones.

4. La libertad sindical…

5. Los derechos de huelga, de reunión y de manifestación pacífica.

6. La libertad de prensa, de radio, de opinión y de información objetiva en los medios estatales de comunicación social, especialmente en la televisión.

7. La independencia y la unidad jurisdiccional de la función judicial.

8. La neutralidad política y la profesionalidad, exclusivamente militar para la defensa exterior, de las fuerzas armadas. 9. El reconocimiento, bajo la unidad del Estado español, de la personalidad política de los pueblos catalán, vasco, galle­go y de las comunidades regionales que lo decidan democráticamente.

10. La separación de la Iglesia y del Estado.

11. La celebración de una consulta popular…., con todas las garantías de libertad, igualdad de oportunidades e impar­cialidad, para elegir la forma definitiva del Estado.

12. La integración de España en las Comunidades Europeas … »

2. Discurso del Rey Juan Carlos a las Cortes el 22 de noviembre de 1975

En esta hora cargada de emoción y esperanza, llena de dolor por los
acontecimientos que acabamos de vivir, asumo la Corona del Reino con pleno sentido de mi responsabilidad ante el pueblo español […].
Hoy comienza una nueva etapa de la Historia de España. Esta etapa, que hemos de recorrer juntos, se inicia en la paz, el trabajo y la prosperidad, fruto del esfuerzo común y de la decidida voluntad colectiva. La Monarquía será fiel guardián de esa herencia y procurará en todo momento mantener la más estrecha relación con el pueblo.
La Institución que personifico integra a todos los españoles, y hoy, en esta hora tan trascendental, os convoco porque a todos nos incumbe por igual el deber de servir a España. Que todos entiendan con generosidad y altura de miras que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional. […]
Pido a Dios su ayuda […], y con el ejemplo de tantos predecesores que unificaron, pacificaron y engrandecieron a todos los pueblos de España, deseo ser capaz de actuar como moderador, como guardián del sistema constitucional y como promotor de la justicia. […]
Un orden justo, igual para todos, permite reconocer dentro de la unidad del Reino y del Estado las peculiaridades regionales […]. El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición. […]
Como primer soldado de la Nación me dedicaré con ahínco a que las Fuerzas
Armadas de España, ejemplo de patriotismo y disciplina, tengan la eficacia y la potencia que requiere nuestro pueblo. […]
La Corona entiende también como deber fundamental el reconocimiento de los derechos sociales y económicos, cuyo fin es asegurar a todos los españoles las condiciones de carácter material que les permitan el efectivo ejercicio de todas sus libertades. […]
El Rey, que es y se siente profundamente católico, expresa su más respetuosa consideración para la Iglesia. […]»

3. Los Pactos de la Moncloa

El Gobierno y los partidos políticos consideran que la superación de la crisis se verá facilitada al introducirse simultáneamente, con las medidas antes enunciadas, una serie de transformaciones de fondo en el sistema económico referentes a las siguientes áreas:

1. Reforma fiscal ya iniciada

2. Perfeccionamiento del control del gasto público

3. Creciente participación de la sociedad en las decisiones y en el funcionamiento de la Seguridad Social

4. Programa educativo con la creación del número de puestos escolares que sean necesarios para asegurar la plena escolarización.

5. Medidas dirigidas a impedir la especulación en materia de suelo urbano y urbanizable y conducentes a facilitar el acceso a la vivienda.

6. Transformación del marco actual de relaciones laborales por medio del desarrollo de la acción sindical y de un código de derechos y obligaciones de los trabajadores

7. Reforma del sistema financiero, con liberalización progresiva en lo que afecta al sector privado y con una democratización efectiva de las instituciones financieras públicas.

8. Modernización agraria, con revisión en las leyes de desarrollo agrario, arrendamientos rústicos y fomento del cooperativismo.

9. Estatuto de la empresa pública.

Presidencia del Gobierno. 9/10/1977

4. Ley de Amnistía, de 15 de octubre de 1977

Artículo Primero.

I. Quedan amnistiados:

  1. Todos los actos de intencionalidad política, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al día 15 de diciembre de 1976.
  2. Todos los actos de la misma naturaleza realizados entre el 15 de diciembre de 1976 y el 15 de junio de 1977, cuando en la intencionalidad política se aprecie además un móvil de restablecimiento de las libertades públicas o de reivindicación de autonomías de los pueblos de España.
  3. Todos los actos de idéntica naturaleza e intencionalidad a los contemplados en el párrafo anterior realizados hasta el 6 de octubre de 1977, siempre que no hayan supuesto violencia grave contra la vida o la integridad de las personas.

II. A los meros efectos de subsunción en cada uno de los párrafos del apartado anterior, se entenderá por momento de realización del acto aquel en que se inició la actividad criminal.

La amnistía también comprenderá los delitos y faltas conexos con los del apartado anterior.

Artículo Segundo.

En todo caso están comprendidos en la amnistía:

  1. Los delitos de rebelión y sedición, así como los delitos y faltas cometidos con ocasión o motivo de ello, tipificados en el Código de Justicia Militar.
  2. La objeción de conciencia a la prestación del servicio militar, por motivos éticos o religiosos.
  3. Los delitos de denegación de auxilio a la justicia por la negativa a revelar hechos de naturaleza política, conocidos en el ejercicio profesional.
  4. Los actos de expresión de opinión, realizados a través de prensa, imprenta o cualquier otro medio de comunicación.
  5. Los delitos y faltas que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta Ley.
  6. Los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas.

5. La Constitución de 1978

Don Juan Carlos I, rey de España. A todos los que la presente vieren y entendieren. Sabed: Que las Cortes han aprobado y el Pueblo Español ratificado la siguiente Constitución:

PREÁMBULO

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguri­dad y promueve el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los de­rechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

Preámbulo de la Constitución Española. Aprobada por las Cortes el 31 de octubre del 1978 y en el referéndum nacional el 6 de diciembre.

6. Título VIII de la Constitución Española del 1978.

TITULO VIII

De la Organización Territorial del Estado

Artículo 137

El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en Comunidades Autónomas que se constituyan. Todas estas entidades gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses.

Artículo 138

2. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales.

Artículo 143

En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.

7. El final de la dictadura.

El último año de la dictadura [ … ] fue convulso. El sistema residía dando manotazos a diestro y siniestro. La oposición democrática unida le disputaba al régimen sus plataformas internacionales; las universidades fueron cerradas; Hassan II de Marruecos iniciaba su exitosa ofensiva sobre el Sahara español; el Ejército y la sociedad sufrían el impacto de las primeras detenciones de un grupo de oficiales democráticos, la UMD; se declaraba el estado de excepción en Gui­púzcoa y Vizcaya; no había una semana sin una publicación sancionada o clausurada; los conflictos con la Iglesia bordeaban la crisis de Estado, y ante la radicalización de algunos grupos políticos que se inclinaban hacia el terrorismo indiscriminado ‑ETA y FRAP‑ el sistema respondía a la brava, con procesos políticos que terminarían con el fusilamiento de cinco militantes. Por si esto fuera poco habían de pasar dos crisis gubernamentales provocadas por la dimisión del mi­nistro de Trabajo, Licinio de la Fuente, y por la muerte en accidente de Herrero de Tejedor, ministro secretario del Movimiento Nacional.

Morán, Gregorio (1991): El precio de la transición, Barcelona, Planeta, p. 44.

8. Sobre el Partido Comunista

El espíritu de la izquierda antes de iniciarse la agonía del dictador estaba impregnado de entusiasmo. El PCE, la máxima fuerza organizada de la clandestinidad, imprimía carácter e influía de manera importante en el conjunto de la oposición. Santiago Carrillo, su secretario general, se había consagrado como la figura política más brillante y con más prometedor futuro de los enemigos del régimen [ … ] había preparado al partido para los momentos que se avecinaban. Un ejército no muy numeroso, como es lógico en condiciones de ilegalidad, pero activísimo y prestigioso. El PCE había celebrado uno a modo de congreso ‑su II Conferencia‑ en el norte de Francia, durante el verano de 1975, en el que se habían concretado las necesidades [ … ] Se incorporaron a la dirección ‑figuras procedentes del izquierdismo catalanista como Jordi Solé Tura, […] y católicos militantes como Alfonso Carlos Comín. Ambos pertenecientes al grupo de amplio espectro y escasa militancia denominado «Bandera Roja». También se captaron […] personalidades como Ramón Tamames [ … ]

Las dos principales tareas encomendadas al movimiento obrero para el momento en que la crisis de la dictadura tocara fondo consistían en «ocupar los sindicatos verticales» y «asaltar las cárceles para liberar a los presos políticos».

      Morán, Gregorio (1991): El precio de la transición, Barcelona, Planeta, p. 59.

9. La actitud de Arias Navarro

(11 de febrero de 1976) Recoge unas palabras de Carlos Arias en una reunión mixta Consejo Nacional y Gobierno.

‑Pues bien; sí. Es cierto. Yo lo que deseo es continuar el franquismo. Y mientras esté aquí o actúe en la vida pública no seré sino un estricto continuador del franquismo en todos sus aspectos y lucharé contra los enemigos de España que han empezado a asomar su cabeza y son una minoría agazapada y clandestina en el país [ … ]

Fue algo alucinante. ¿Qué teme este hombre? ¿A quién teme? ¿Qué secretos hay aquí que condicionan al presidente y le convierten de golpe en errático, inseguro y cambiante? ¿Le queda ancho el traje? ¿Existe contra él una acusación que ignoramos? ¿Los militares «ultras» lo amenazan? ¿Tiene miedo a Girón, a Miguel Primo y a Fueyo?. Mal empieza la reforma. 0 acabamos en golpe de Estado de la derecha. O la marea revolucionaria acaba con todo.

(1 de julio, jueves, de 1976) Cese de Carlos Arias Navarro.

[ … ] Su talla de gobernante era cuestionable; su autoridad nula. No conocía a fondo los problemas políticos, económicos ni sociales del país. Su experiencia era esencialmente policíaca y represiva. Su pasión, los servicios secretos. Su camarilla era de escaso relieve y de ninguna proyección en la vida nacional. En materia internacional, su indiferencia y desconocimiento rayaban en lo extremo [ … ]

Areilza, J.M. de (1977): Diario de un ministro de la monarquía. Barcelona, Planeta, p. 124 y 216.

10. El inmovilismo

La resistencia del «búnker» a toda reforma política, por tímida que fuese, fue evidente a todo lo largo de 1976 y 1977. Arias creyó conveniente evitar una confrontación directa con el franquismo más ortodoxo. Prefirió asegurarse su neutralidad mediante una política de conciliación y concesiones. El resultado fue el que cabía esperar y el que muchos anticiparon: la reforma Arias resultó inaceptable para la oposición democrática y no llegó a ser mínimamente satisfactoria para el «búnker» [ … ] Cogido entre la ofensiva del «búnker» y el rechazo de la oposición, Arias acabó vencido por sus dudas, sus ambigüedades y su suspicacia. Era demasiado leal al pasado franquista y al recuerdo de Franco como para realizar la reforma que, a largo plazo, acabaría con el franquismo. Desconfiaba de sus ministros. Acabó por distanciarse del propio Rey [ … ] El balance del gobierno Arias era negativo. La «descomposición del franquismo» [ … ], a lo largo de los seis meses transcurridos desde la muerte era evidente [ … ] Pero constitucionalmente, se había avanzado muy poco. Continuaban las Cortes de 1971. El Movimiento seguía en pie, al igual que los Sindicatos oficiales. Los Consejos de Estado y del Reino seguían siendo inexpugnables reductos franquistas. La reforma constitucional parecía estancada desde el 9 de junio. El camino de realizarla a través de las Cortes parecía cerrado.

Carr, R. y Fusi, J.P., (1979): España, de la dictadura a la demo­cracia, Barcelona, Planeta, p. 272 y 280.

11. El primer gobierno Suárez

      Contra todo lo previsto y anticipado, el Rey designó como nuevo jefe del Gobierno no a Areilza, sino a Adolfo Suárez [… ] El nombramiento de Suárez supuso, así, una gran sorpresa y una gran decepción [ … ]

Y sin embargo, Suárez era, por su juventud, disponibilidad y ambición, el hombre que el hábil e inteligente Fernández‑Miranda pensó que respondía mejor al perfil del político que el Rey quería poner al frente de su Gobierno para impulsar la reforma[ … ] Once meses después de su nombramiento, Adolfo Suárez convocaba las primeras elecciones libres celebradas en España desde 1936; el Parlamento así elegido elaboró y aprobó, ya en 1978, una Constitución plenamente democrática [ … ]

El dinamismo y la determinación del Gobierno ‑más la gran capacidad de seducción personal que Adolfo Suárez resultó poseer y acertó a desplegar‑ cambiaron en muy poco tiempo el clima político del país [ … ] El 8 de diciembre [1976] se reunió con todos los altos jefes militares del país para explicarles la reforma y solicitar su apoyo por razones patrióticas. El Ejército, por lealtad al Rey, dio luz verde al proceso [ … ]

El proceso de reforma hacia la democracia distó mucho de ser un proceso lineal y fácil. Existieron desde luego graves factores de desestabilización [ … ] En el País Vasco, donde la herencia del franquismo había sido particularmente negativa y difícil, la demanda de amnistía (unos 400 presos vascos a la muerte de Franco; 150 en noviembre de 1976, después de la amnistía de Suárez) se convirtió en un problema político y social de gran magnitud que, en momentos, amenazó todo el proceso democrático [ … ]

El terrorismo de ETA, que pareció remitir durante la primavera y verano de 1976 […] reapareció en otoño […] En Cataluña no hubo violencia, pero el sentimiento nacionalista era igualmente amplísimo [ … ]

Suárez hubo de mantener, además, un sutil y decisivo pulso político con la oposición democrática [ … ] que exigía un programa prácticamente inaceptable para Suárez, pues incluía la formación inmediata de un Gobierno democrático, la derogación fulminante de toda la legislación franquista y apertura de un proceso constituyente [ … ] La “ruptura” la aspiración histórica de la oposición a lo largo de numerosos años de resistencia antifranquista, quedaba descartada [ … ]

Las dudas que pudieran quedar se disiparon con el referéndum del 15 de diciembre de 1976. El electorado aprobó mayoritariamente la Ley para la Reforma Política.

Fusi Aizpúrua, Juan Pablo (1995): «La reforma Suárez», Memoria de la Transición, Madrid, El País, p. 109‑111.

12. Valoración sobre la Constitución del 78

La Constitución española de 1978 [ … ] tiene como principios fundamentales que la forman el Estado social y democrático de Derecho, la Monarquía parlamen­taria y el Estado autonómico.

Reconoce ampliamente y ampara las libertades fundamentales, fija la mayo­ría de edad a los dieciocho años, abole la pena de muerte, no reconoce ninguna religión estatal, aunque tiene en cuenta el peso de la religión católica en España y, junto a los derechos políticos más tradicionales, incorpora un catálogo de dere­chos sociales, que suponen una apuesta por el Estado del bienestar

[ … ] se garan­tiza la propiedad privada y se acepta el mercado como el regulador principal de la vida económica [ … ]

La Constitución contempla la clásica división de poderes. Reconoce en las Cortes, formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado, el órgano supre­mo de la soberanía popular y la manifestación del poder legislativo. La actividad del Parlamento se desarrolla básicamente en tres frentes: ejerce la potestad legis­lativa del Estado [ … ] y la iniciativa legislativa proponiendo proyectos de ley, aprueba los presupuestos del Estado y controla la política del Gobierno.

El Gobierno ostenta el poder ejecutivo, dirige las administraciones civil y mili­tar y conduce la política Interior y exterior   [ … ]

El Rey es el Jefe del Estado y tiene como misión destacada ejercer la función de arbitro entre los distintos poderes.

Abandonando el anterior centralismo, se configura el Estado de las Autono­mías, estableciendo los distintos procedimientos para su conformación y una escala de competencias para ser asumidas en cada caso. La generalización del sistema autonómico ha dado lugar a la creación de diecisiete Comunidades Autó­nomas.

REDERO SAN ROMÁN, M. (1994): La Transición española. Cuadernos del Mundo Contemporáneo, núm. 72 p. 26.

 

13. Sobre el modelo autonómico de la Constitución de 1978

 

El regionalismo español, que en la mayoría de las regiones y provincias no tuvo traducción política significativa hasta prácticamente los años 1975‑80, era un regionalismo integrado, un sentimiento de identidad local casi natural y espontáneo, perfectamente compatible con la extensión de los sentimientos nacionales de españolidad comunes al país. La aparición de movimientos nacionalistas en Cataluña y País Vasco, primero y en Galicia, después, fue por eso, un hecho histórico distinto [ … ]

El fundamento último de los nacionalismos catalán, vasco y gallego fue la existencia en aquellos territorios de elementos lingüísticos, históricos, culturales, etnográficos e institucionales particulares.

[ … ] la nueva Constitución democrática española, de 6 de diciembre de 1978, creó lo que pronto vino a denominarse como el Estado de la Autonomías: entre ese año y 1983 se constituyeron un total de diecisiete comunidades autónomas […]

La Constitución de 1978 quiso Integrar tres realidades: España, la nación española, las nacionalidades, territorios que veían su pasado y su cultura como constitutivos de una identidad nacional propia; las regiones, entidades territoriales supraprovinciales dotadas igualmente, de un pasado y de una personalidad singulares. La historia parecía avalar todas y cada una de esas realidades: de ahí las numerosas alusiones históricas que aquella Constitución contenía.

Fusi Aizpurúa, J.P. (1992): “De las aspiraciones históricas al Estado de las Autonomías”. Historia 16. núm. 200, p. 26-31.

 

14. La crisis económica y la Transición

A comienzos de 1979 la economía española se encontraba en un compás de espera [ … ] Sin embargo, las cosas cambian radicalmente en el curso de 1979: la segunda crisis del petróleo [ … ] El nuevo encarecimiento de la energía provocó en los países importadores, como España, unos efectos similares, en cuanto a su planteamiento general, a los descritos en el episodio de 1974

[ … ] El shock petrolífero dejó al descubierto que muchos sectores, particularmente industriales, no podrían ser competitivos sin una profunda transformación que modificase sus procesos o reorientase sus producciones, para acomodarse a las nuevas condiciones de los mercados internacionales.

[ … ] Precisamente porque en esta etapa que va de 1979 a 1982 la crisis se encuentra en su estado más puro, podemos localizar en ello los elementos que mejor la definen. La crisis es esencialmente una crisis industrial y por eso las reducidas tasas de expansión de la renta se corresponden perfectamente con un estancamiento de la producción industrial. En cambio, el sector servicios mantiene una modesta pero continua progresión [ … ] El peso del sector primario es tan reducido, en todo caso, que ni siquiera cuando sus tasas de crecimiento o contracción rondan un espectacular 10 por 100, como en 1980 y 1981, respectivamente, se altera gran cosa la senda de la evolución de la renta.

Serrano Sanz, ].M. (1994): «Crisis económica y transición política», Ayer, núm. 15, p. 152‑156.

15. El Ejército en la Transición

 

La reforma que impulsó Gutiérrez Mellado era amplia, generosa, estaba diseñada a largo plazo e iba al fondo de los problemas seculares de nuestras Fuerza Armadas. Suponía el rejuvenecimiento de los cuadros de mando, la reducción de plantillas, la subida de sueldos, la reorganización del despliegue, la renovación del armamento y del material, etc. Era una reforma de corte profesional [ … ]

El eje de la reforma estribaba en la retirada total de los militares de la admi­nistración del Estado, de las administraciones locales, de la actividad empresarial o profesional y, por supuesto, de la política, para dedicarse exclusivamente a la vida militar[ … ]

Las grandes dificultades, especialmente el terrorismo que asesinó a altos mandos militares para provocar la intervención del Ejército, unidas a algunos errores que cometió en materias tan delicadas como los ascensos a generalato o a la comunicación con sus subordinados, fueron aprovechadas para forzar la salida de Gutiérrez Mellado [ … ]

Fue Alberto Oliart, ministro de Defensa con Calvo Sotelo, a partir del 23 de febrero de 1981, quien aportó a la reforma militar la base material de la que carecía, haciendo aprobar con el consenso de todas las fuerzas políticas la Ley de Dotaciones Presupuestarias para las Fuerzas Armadas, que garantizaba un crecimiento en términos reales de la parte del presupuesto de Defensa dedicada a gastos en armamento y material para el resto de la década. Esta ley ha sido desde entonces el verdadero motor de la reforma, unida a la entrada de España en la OTAN, que ha proporcionado a las Fuerzas Armadas españolas el entorno internacional adecuado para servir de horizonte al proceso de modernización en marcha.

Rodrigo, F.(1985): «Las Fuerzas Armadas y la transición», Revista de Occidente, núm. 54, p. 63‑65

 

16. El terrorismo

 

El terrorismo ha sido, en muchos momentos de este decisivo lustro [1975-­1980], el principal problema que España ha tenido que afrontar. En muchas ocasiones ha sido la preocupación más agobiante para nuestros gobernantes. Ha ocupado demasiadas veces los titulares más destacados de nuestros medios informativos. Y ha sido, desde que alborea aquí la democracia, el arma y el pretexto predilectos de los que han intentado el fracaso de este enésimo intento de convivencia pluralista en libertad.

Los últimos años del franquismo están ya marcados por la presencia del terrorismo y, en concreto, por el terrorismo de ETA. La organización vasca [ … ] ha optado por la «lucha armada». ETA publica en junio de 1964 un folleto que lleva como título La Insurrección en Euskadi [ … ] Siguiendo las ideas expuestas por Federico Krutwig en Vasconia [ … ] ETA adopta una línea «tercermundista» que tiene como eje una «guerra revolucionaria» entendida como «un conjunto de acciones de toda naturaleza (políticas, sociales, económicas, psicológicas, armadas, etc.) que tiende al derrocamiento del poder.

[ … ] El terrorismo en España, por otra parte, no se limita a ETA [ … ] en 1974 se proclama el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista Patriótico) en el que se integran varios grupos marxistas‑leninistas [ … ] sus acciones no son cuidadosamente preparadas ni están relacionadas con determinados elementos de las FOP, sino que van dirigidas contra cualquier persona uniformada [ … ]

Los Grupos de Resistencia Antifascistas Primero de Octubre o GRAPO [I de octubre de 1975] se convirtieron en uno de los más extraños enigmas de la España democrática. Sus atentados siempre coincidieron [ … ] con momentos de progreso en la vía de la democratización

[ … ] La policía, por otra parte, anunció varías veces la total desarticulación del GRAPO, pero una y otra vez renacía de sus cenizas.

Muñoz Alonso, Alejandro (1982): El terrorismo en España, Barcelona, Planeta, p. 9, 14, 34, 65.

 

 

Tema 14. El proceso de Transición a la Democracia y la Constitución de 1978

INTRODUCCIÓN

Tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975,  según establecían las leyes fundamentales del régimen, el Príncipe de España, después de jurar los Principios Fundamentales del Movimiento, debía suceder a Franco en la jefatura del Estado a título de rey. El juramento y sucesión tuvo el lugar el día 22 . Desde este momento, España entraba en una nueva época que conduciría  al país hacia un sistema político constitucional y democrático. El proceso de cambio que condujo de la dictadura a la democracia se ha denominado transición política.

  1. Las fuerzas políticas durante la transición.


A) Entre los políticos procedentes del franquismo existían dos sectores: los  inmovilistas y los aperturistas.

 

–  Los inmovilistas (el búnker) eran los viejos falangistas y la mayoría del Ejército. Constituían el sector dominante en las Cortes y en los medios de comunicación, siendo partidarios del “franquismo sin Franco”.

Los aperturistas no creían que el régimen pudiera perdurar sin Franco, y casi todos eran políticos jóvenes que provenían del Movimiento por ser éste el único partido en el que se podían hacer carrera política. Se trataba de hombres como Adolfo Suárez o Fraga Iribarne, que veían necesario un cambio político. Estos hombres formarían parte de los gobiernos de la transición.

B)  Fuera del régimen, la oposición, cada vez más crecida, presentaba dos tendencias: la moderada y la radical.

–    La oposición moderada, es decir, la derecha democrática, era muy reducida y apenas tenía influencia en la calle. Estaba compuesta por demócrata-cristianos, liberales y “juanistas” (monárquicos partidarios de don Juan). Querían el final del régimen pero por procedimientos no traumáticos, o lo que es lo mismo, no rupturistas. Sus líderes más destacados fueron Gil Robles y Ruiz Giménez.

–    La oposición radical era la izquierda clásica, PSOE, PCE, sindicatos clandestinos (CC.OO., UGT, CNT…), y todos los sectores que deseaban una ruptura que condujese a un proceso constituyente. El PSOE, hasta 1974 estuvo dividido entre los dirigentes del exilio y los jóvenes del interior, los “renovadores”, que creían que el partido debía tomar parte activa en el cambio político. Éstos, en el Congreso de Suresnes de 1974  acabaron imponiendo sus tesis y fue elegido Secretario General del PSOE Felipe González. En 1975, la influencia del partido socialista todavía era escasa, auque en ese año promovió la formación de la Plataforma de Convergencia Democrática. El PCE siempre fue muy activo en la lucha contra el régimen y tuvo una fuerte influencia en ciertos sectores de la oposición como CC.OO. o determinados colectivos profesionales. Estaba dirigido desde el exilio por Santiago Carrillo y en 1974 creó la Junta Democrática para construir una plataforma unitaria de la oposición. La Junta estaba integrada por algunos partidos como el Partido Socialista Popular (PSP) liderado por Tierno Galván, y por organizaciones y sindicatos como CC.OO. Se proponía la ruptura democrática como fórmula para el cambio político. El PSOE se negó a integrarse en la Junta y por eso creó la ya mencionada Plataforma de Convergencia, donde se integraron otros grupos, partidos y sindicatos (UGT) de la oposición.  A la izquierda del PCE se situaban una serie de partidos comunistas más radicales (PTE, MC, ORT, LCR), pero de escasa implantación.

 

Entre los trabajadores, la fuerza determinante la tenía CC.OO. que hegemonizaba la lucha sindical, aunque ya UGT comenzaba a recuperarse. Otros sindicatos como CNT o USO (Unión Sindical Obrera), tenían una fuerza menor.

C) Las fuerzas nacionalistas.-   Desde 1971, existía en Cataluña un organismo unitario de toda la oposición que incluía a partidos, sindicatos y grupos diversos. Se denominaba Asamblea de Cataluña y su objetivo era el restablecimiento de la autonomía catalana. La derecha nacionalista la constituía el partido dirigido por Jordi Pujol, Convergencia Democrática de Cataluña.

En el País Vasco, la oposición estaba dividida entre los grupos nacionalistas (PNV y ETA) y las fuerzas españolistas, éstas últimas con escasa implantación.

2. Los inicios de la monarquía de Juan Carlos I. El gobierno de Arias Navarro.

El 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos I juraba ante las Cortes como nuevo rey de España. Había nacido en Roma y vino a España con diez años por acuerdo entre Franco y don Juan para ser educado aquí. El peso de la figura de Franco sobre su formación política hizo que muchos recelaran del talante del futuro Rey, en un principio considerado como el continuador del franquismo.

Sin embargo, el entorno del Rey diseñó un proceso político basado en la realización del cambio desde dentro de la propia legalidad de las leyes fundamentales, y para ello había que situar en los puestos clave de la política a las personas adecuadas. En este sentido, jugará un papel decisivo Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes por decisión del monarca.

El Rey mantuvo a Arias Navarro como presidente del gobierno para no alarmar a  los inmovilistas, pero le impuso un gabinete en el que entraron algunos ministros jóvenes partidarios de las reformas. En consecuencia, se produjeron fuertes contradicciones entre Arias, de talante franquista, y sus ministros reformistas (Fraga, Suárez, Martín Villa, etc..). Pronto se vio que Arias no era el hombre adecuado para conducir a España hacia la democracia. Sus propuestas reformistas eran ficticias y carecían de las seriedad suficiente como para democratizar el régimen.

Mientras, la dinámica social comenzó a desbordarse. En 1976 hubo una oleada de huelgas provocadas por la crisis económica y el paro creciente. También se produjeron numerosas movilizaciones exigiendo la amnistía de los presos políticos. Como consecuencia de este agitado clima social, aparecieron serios problemas de orden público, como el caso de Vitoria, donde en el transcurso de una manifestación, la dureza de la represión policial provocó  la muerte a balazos de cinco obreros y un centenar de heridos. También en Montejurra (Navarra) se produjeron dos muertos a manos de la ultraderecha en una concentración de carlistas. Ante estos hechos, la imagen reformista del gobierno quedó desprestigiada.

El búnker, atrincherado en las Cortes heredadas del franquismo, aprobó, sin embargo, una ley que ampliaba el derecho de reunión y otra que regulaba el derecho de asociación, pero sin llegar a permitir los partidos políticos. En realidad, no se avanzaba en leyes decisivas de liberalización política. El Rey había hecho unas declaraciones en las que mostraba su deseo de establecer una democracia, pero ni Arias ni las Cortes facilitaban el camino, así que forzó la dimisión del presidente del gobierno, que la presentó en el mes de julio de 1976.

  1. El gobierno de Adolfo Suárez.

El 3 de julio de 1976 fue nombrado presidente del gobierno Adolfo Suárez González. Procedía de las filas falangistas y pocos creyeron que fuera el hombre apropiado para traer la democracia a España. Pero las cosas sucedieron de manera muy distinta, y Suárez confeccionó un gabinete de ministros jóvenes como Marcelino Oreja, Martín Villa, Landelino Lavilla, Abril Martorell y Calvo Sotelo, que comenzaron a actuar de cara a la reforma. En el plazo de un año procedieron al desmantelamiento de las instituciones del régimen franquista, esencialmente las Cortes, y a la celebración de unas elecciones generales a diputados para unas Cortes democráticas compuestas por dos cámaras, Congreso y Senado. Este proceso desembocó en la promulgación de una nueva Constitución.

El gobierno de Suárez se propuso realizar el cambio con cautela, y tuvo que vencer las dificultades que presentó el viejo aparato del franquismo. En julio, las Cortes aprobaron la posibilidad de legalizar los partidos, menos el PCE, y poco más tarde se aprobó una amnistía para presos políticos, exceptuando los condenados por terrorismo. El mecanismo que los ministros reformistas tenían pensado estaba basado en la idea de ir con gran prudencia de “ley a ley” (de las leyes de Franco a las democráticas), y para ello había que elaborar una nueva ley básica que se llamó Ley para la Reforma Política (LRP).

La Ley para la Reforma Política.

El texto primitivo de esta ley fue redactado por Torcuato Fernández Miranda, y el texto definitivo fue presentado por Suárez al país a través de TV. Antes, había establecido contactos con líderes de la oposición como Felipe González y Santiago Carrillo.

La LRP es la pieza clave de la transición democrática. Tuvo el rango de Ley Fundamental y estableció las bases de un nuevo sistema parlamentario y constituyente a partir de las instituciones franquistas. Era un texto breve en el que se afirmaba la democracia y el principio de soberanía popular. Se adjudicaba a las Cortes (bicamerales) el poder legislativo, se establecía su elección por sufragio universal y se regulaba la vía para que asumieran en el futuro la reforma constitucional.

La LRP debía ser aprobada por unas Cortes que eran las heredadas del franquismo. Las sesiones se desarrollaron en un clima de expectación y con la oposición inicial del búnker a las reformas. El gobierno tuvo que maniobrar con astucia para conseguir su aprobación por las Cortes, el 18 de noviembre de 1976, tras una tensa y dura discusión. Como consecuencia de dicha aprobación, se produjo la disolución de las Cortes.

La LRP fue sometida a referéndum popular el 15 de diciembre, siendo aprobada por amplia mayoría de la población, a pesar de que la oposición, partidaria de la ruptura política, solicitó la abstención. Para el gobierno fue un éxito y salió reforzado del referéndum, mientras que la oposición acabó por abandonar la tesis rupturista.

  1. La oposición y las movilizaciones populares.

La transición no sólo fue obra de los gobernantes.  También jugaron un importante papel los grupos de la oposición y la movilización popular.

a)  La oposición.- En 1976 se creó Coordinación Democrática (la “Platajunta”) como resultado de la unión de la Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática. Se convirtió así en el organismo unitario de la oposición democrática, cuyo programa era la ruptura y el cambio político mediante la presión y la movilización social. La ruptura suponía el inicio de un proceso constituyente que, a través de un gobierno provisional  y unas elecciones generales, estableciera las bases de un nuevo sistema político. Este proceso era opuesto al que proponían los reformistas, encabezados por Suárez, partidarios de una transición gradual.

De esta confrontación entre rupturistas (oposición) y reformistas (gobierno), surgió la fórmula de la  “reforma pactada” a partir de la primavera de 1977, cuando fueron legalizados los partidos.

b)  Las movilizaciones populares.-  La época de la transición vivió las más intensas movilizaciones populares producidas desde los años treinta. Fueron movilizaciones pacíficas, a veces perturbadas por enfrentamientos con las fuerzas policiales o por el terrorismo.

Jugaron un papel relevante en las decisiones políticas de los gobernantes y tuvieron una doble motivación:

–        la laboral y sindical,

–        la política, al exigir libertades, amnistía o autonomía regional.

Desde 1976 a 1978 las movilizaciones sociales y los movimientos huelguísticos fueron una constante en la calle. Una de las motivaciones más destacadas fue la petición de amnistía para los presos políticos. En noviembre de 1975 se había concedido un simple indulto que no favoreció tanto a los presos políticos como a los presos comunes. Fue en septiembre de 1976 cuando se concedió la primera amnistía para delitos de opinión.

  1. Las consecuencias de la crisis económica.

La transición tuvo lugar mientras una profunda crisis económica se producía a escala mundial. En España, se dejó sentir a partir de 1975 y se caracterizó por una altísima inflación, el aumento del paro, el aumento del déficit exterior (diferencia en dólares entre lo importado y lo exportado), etc. La crisis afectó sobre todo al sector industrial debido a los elevados costos de producción y de venta por la subida de los precios del petróleo,  y también por los errores de la política económica del gobierno, que hasta ahora  había dado prioridad a los problemas políticos a causa de las críticas circunstancias vividas por el país, “aparcando” los problemas de índole económica. El nuevo ministro de economía, Fuentes Quintana, creyó que era necesario realizar un pacto con todas las fuerzas políticas.

En octubre de 1977, se firmaron los Pactos de la Moncloa, donde se establecieron medidas económicas que implicaban a todas las fuerzas sociales, incluidas la patronal y los sindicatos. Estos acuerdos constituyen el primer gran conjunto de medidas para afrontar la crisis, y tenían como objetivos prioritarios reducir la inflación y tomar medidas para repartir equitativamente los costes de la crisis. Las medidas tomadas fueron: devaluar la peseta, reducir el gasto público, racionalizar el consumo de energía, aumentar los salarios en función de la inflación, y realizar una reforma fiscal. También se acordó la devolución del patrimonio sindical, el control de la Seguridad Social y un programa de inversiones públicas.

Uno de los aspectos más importantes fue que sentaron las bases para modernizar la fiscalidad española, de manera que con un retraso de casi un siglo España se incorporó a la estructura tributaria de los países desarrollados.

En definitiva, los Pactos de la Moncloa permitieron al gobierno de Suárez establecer un consenso sobre la gestión económica, que resultaría vital para avanzar en la vía democrática.

  1. Elecciones democráticas y Constitución de 1978.

 

A.- La preparación del nuevo régimen.

  • La aprobación en referéndum de la LRP fortaleció la vía reformista propugnada por el gobierno, cuya labor más urgente era crear las condiciones para que se pudiese construir el nuevo régimen. Esto suponía, ante todo, la legalización de los partidos políticos para que los españoles pudieran elegir a sus gobernantes de forma democrática.
  • Tras la celebración del referéndum, transcurrieron los meses más difíciles de la transición. Se vivía en un permanente clima de tensión debido a las acciones terroristas tanto de los grupos de extrema derecha como de ETA y los GRAPO, que continuamente presionaban sobre las fuerzas de seguridad y el proceso de transición. El momento álgido fue la semana del 23 al 27 de enero de 1977, cuando se produjo el asesinato de un estudiante en una manifestación pro amnistía por elementos de la extrema derecha; los GRAPO secuestraron a un teniente general; y la ultraderecha asesinó a cinco abogados laboralistas del PCE en un despacho de la calle Atocha de Madrid. Fueron momentos de miedo y ansiedad, pero la respuesta del PCE fue una impresionante manifestación silenciosa que mostró la fuerza del partido. La semana terminó con el asesinato de tres miembros de las fuerzas del orden por parte de los GRAPO. En los días que siguieron la violencia remitió.
  • El gobierno de Suárez dictó en febrero un decreto-ley por el que se regulaba la forma de legalizar los partidos, excluyendo al PCE, convertido por el búnker y la cúpula militar en la bestia negra y en el símbolo de su resistencia al cambio. Otra medida adoptada por el gobierno fue la disolución del Movimiento.
  • Las fuerzas políticas se fueron preparando para las elecciones, al tiempo que aparecieron grupos políticos de todo signo (derecha, centro, izquierda):

–      Como grupo político de derechas apareció Alianza Popular (el actual Partido Popular), liderada por Fraga e integrada por varios ex ministros franquistas. Presentaba un programa conservador basado en el orden y la autoridad.

–    Suárez había logrado formar su propio partido, Unión de Centro Democrático (UCD), variopinta coalición de demócrata-cristianos, liberales, socialdemócratas y hombres procedentes del Movimiento, como el propio Suárez. Su principal baza era la trayectoria y figura del presidente, cada vez más popular.

–         La izquierda se identificaba con los partidos de tradición obrerista, como el PSOE y el PCE, además de un importante número de grupos de extrema izquierda.

  • La legalización del PCE.-  Para que las elecciones fueran verdaderamente democráticas era necesario legalizar a los comunistas, pero este era uno de los problemas más graves para el gobierno, que llevó a cabo su legalización durante las vacaciones de Semana Santa de 1977. El impacto fue tremendo. Mientras los comunistas lo celebraban, el Ejército emitió una nota en la que aceptaba la decisión por “disciplina y patriotismo”, pero dejó entrever su malestar ante la decisión del gobierno. El PCE renunció a plantear la alternativa republicana y aceptó la bandera bicolor para apaciguar los ánimos y mejorar la imagen del partido ante los que recelaban de él. Para muchos siguió siendo un partido revolucionario pese a su cambio de imagen. Los comunistas tuvieron poco tiempo para preparar la campaña electoral.

 

B. De las elecciones a la Constitución.

Las elecciones generales se convocaron para el 15 de junio de 1977. La campaña electoral fue larga y bulliciosa, y despertó el interés por la política de muchos españoles. Las elecciones se celebraron con normalidad y hubo una alta participación de los ciudadanos.

Los resultados dieron como grupo más votado al centroderecha (UCD), seguido del centroizquierda (PSOE). Nació así un bipartidismo imperfecto, caracterizado por la existencia de dos grandes partidos parlamentarios con posibilidades reales de llegar al poder, y una serie de minorías importantes como el PCE (tercera fuerza más votada) , AP, nacionalistas catalanes y vascos y el PSP de Tierno Galván.

Tras las elecciones, Adolfo Suárez constituyó el primer gobierno democrático en julio de 1977. Las Cortes elegidas asumieron la función de elaborar una constitución en la que se debía basar el nuevo régimen democrático. Era la tarea más urgente de aquel momento.

La Constitución se realizó con el consenso de todos los partidos. Fue el mismo consenso que llevó a la firma de los Pactos de la Moncloa en octubre de 1977. Se pretendía que la Constitución fuera aceptada por todas las fuerzas políticas democráticas, por lo que su elaboración fue larga y laboriosa. La llevó a cabo una comisión parlamentaria en la que estaban los más destacados grupos políticos, excepto el PNV. Tras 16 meses de discusiones fue aprobada por el Congreso y  el Senado. Fue una tarea difícil ya que hubo muchísimas discrepancias y tensiones. Sólo el PNV se desvinculó del texto. Poco tiempo después, el 6 de diciembre de 1978, fue aprobada en referéndum por los españoles.


 C)  LA CONSTITUCIÓN DE 1978.

1.    El proceso constituyente.

Tras ser aprobada la LRP, se convocaron elecciones en junio de 1977 con los partidos políticos ya legalizados. Un año y medio después se promulgó la Constitución, pues aunque no se habían convocado Cortes constituyentes, éstas actuaron como tales. Debido a la voluntad de consenso, se produjo un proceso constituyente largo,  con duros enfrentamientos entre los “padres de la Constitución”, puesto que el punto de arranque de los diversos partidos era divergente: UCD hubiera deseado un texto corto elaborado por especialistas; los comunistas ponían el acento en los derechos sociales; los catalanistas incidieron más en la organización territorial del Estado, etc.

Descartada la opción de UCD, se acordó la formación de una ponencia de siete personas: tres de UCD, una del PSOE, una de los catalanistas, una de AP y otra del PCE. Se les conoce como los “padres de la Constitución”. Las dificultades a la hora de redactar el texto surgieron por el enfrentamiento entre la UCD y el PSOE en asuntos como la educación, el aborto, la pena de muerte, y cuestiones socio-económicas. Los temas más debatidos se resolvieron a través de entrevistas personales entre los líderes de los partidos, de manera que se fue logrando el consenso.

La Constitución fue aprobada por el Congreso en julio de 1978. Sólo votaron en contra o se abstuvieron la extrema izquierda, los nacionalistas vascos y algunos diputados de AP. En el Senado se introdujeron algunas reformas y se hizo el último intento para que el PNV se sumara al consenso. Aunque no se llegó a un acuerdo, los nacionalistas vascos dejaron claro que actuarían dentro del marco constitucional. La aprobación parlamentaria definitiva tuvo lugar en octubre, y el referéndum se celebró el 6 de diciembre de 1978. La participación fue baja (69 % del electorado) porque se daba por descontada la aprobación. La abstención más elevada se produjo en el País Vasco.

El esfuerzo realizado por llegar a un acuerdo se aprecia en el hecho de que fue votada por personalidades tan distintas como Fraga (procede de la derecha franquista) o Carrillo (comunista). Fue la primera constitución española con tan amplio abanico de apoyos. El consenso también se logró a la hora de acordar la existencia de un Tribunal Constitucional -a quien debía someterse la interpretación del contenido de la Constitución-, y a la hora de acordar la existencia de leyes orgánicas relativas a los derechos de la persona que exigían una mayoría cualificada en el Congreso (mayoría absoluta).

La Constitución de 1978 está influida por textos semejantes que estaban vigentes en Europa, como la italiana y la alemana. También fueron muy influyentes las propias constituciones españolas, sobre todo la de 1812 y la de 1931. Las innovaciones existentes no tienen mucha trascendencia.

2.   Los contenidos.

*   Al ser aprobada la Constitución, en 1978 se instauró un régimen democrático constitucional. Dicha Constitución es la ley fundamental del país, donde se recogen las normas que regulan cómo se ha de gobernar España, y donde se garantizan los derechos individuales y colectivos de todos los españoles.

Al ser un régimen democrático, la soberanía nacional reside en el pueblo español. Se trata de una democracia representativa, es decir, los ciudadanos eligen a quienes quieren que sean sus representantes.

España se define como una Monarquía Parlamentaria, lo que quiere decir que el jefe del Estado es el rey. Pero al ser un rey constitucional, reina y no gobierna, y se atiene en todo a las normas de la Constitución.

*     El artículo 1º señala que España  se constituye en un “Estado social, democrático y de derecho” y propugna como valores superiores la libertad, la igualdad y el pluralismo político. El Estado de derecho es aquel tipo de organización política en la que todos los ciudadanos y poderes públicos se encuentran sometidos a la Constitución y a la ley. Un Estado democrático implica que sus instituciones básicas son representativas y están legitimadas por el pueblo a través del sufragio universal. Y un Estado social implica, a su vez, la igualdad de los ciudadanos, posibilitando que éstos ejerzan sus derechos y dando protección a los desfavorecidos.

*    Se establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan  los poderes del Estado.

*   La forma política del Estado es la monarquía parlamentaria. La izquierda española era de tradición republicana, pero ahora, por sentido práctico, aceptó la fórmula  monárquica como solución para liquidar el régimen franquista y asentar la democracia eliminando los peligros de involucionismo. La monarquía tiene una función moderadora y arbitral, y ejerce funciones representativas y de carácter simbólico. En realidad, está dotada de escasos poderes, incluso inferiores a los de otras monarquías europeas. El rey es el Jefe del Estado.

*    España es un Estado no confesional, pero al mismo tiempo se reconoce el papel de la Iglesia Católica, con la que los poderes públicos deben mantener relaciones de cooperación. Esta fórmula fue fruto de un compromiso por el miedo que suscitaba la cuestión clericalismo/anticlericalismo, que en otros tiempos había envenenado la convivencia entre los españoles, y ahora hubiera significado un estancamiento en la redacción de la Constitución. La redacción de la cuestión religiosa fue hecha de forma que se buscó un equilibrio entre las diversas visiones políticas.

*    LOS PODERES DEL ESTADO.

     

      1.   El poder legislativo: las Cortes. Las Cortes representan al pueblo español y  son bicamerales, estando compuestas por el Congreso de los Diputados y el Senado. Son de elección popular directa (todos los españoles mayores de 18 años) y tienen cuatro años de duración. Se vota por provincias, pues éstas constituyen las circunscripciones electorales, y los votantes deciden a qué partido político le dan su voto.

                        a) El Congreso se compone de un mínimo de 300 diputados y un máximo de 400, elegidos por sufragio universal libre, directo y secreto. El sistema de elección es proporcional atenuado y de listas cerradas. Cada provincia tiene un número de diputados proporcional a su población.

El Congreso es el que tiene el poder de legislar, es decir, aprobar o derogar las leyes que rigen en el conjunto del Estado, y también es el que aprueba los presupuestos. Es el que nombra al presidente del gobierno mediante la votación de investidura, y el que ejerce la función de control del Ejecutivo. El candidato a la presidencia del gobierno suele coincidir con el representante del grupo político más votado. Este candidato debe presentar su programa al Congreso, y tras la discusión y aprobación del mismo, se realiza la votación de investidura. Una vez investido, el presidente designa a los ministros para formar su equipo de gobierno. El Congreso, en nombre del pueblo español, regula y controla al gobierno, al que puede pedir explicaciones e incluso  plantear una moción de censura al retirarle su confianza. La moción de censura se estableció para evitar la inestabilidad política que caracterizó otras épocas de la historia de España como la Segunda República.

                       b) El Senado.  Es una cámara poco relevante, lo que ha puesto en duda su utilidad. Queda reducido a la consideración de cámara de segunda lectura para los proyectos aprobados en el Congreso. Los senadores revisan las leyes que previamente han pasado por el Congreso de los Diputados y pueden modificarlas, pero son los diputados quienes las aprueban definitivamente. El Senado tiene cierto componente regional, ya que sus miembros son elegidos en representación de las provincias y las comunidades autónomas, pero está lejos de ser una cámara federal. En cada provincia se eligen cuatro senadores mediante un sistema electoral mayoritario y de listas abiertas. Este sistema de elección es distinto al del Congreso, pues los votantes eligen tres nombres de cada lista electoral y los más votados serán los senadores. Además, las comunidades autónomas designan un senador por cada millón de habitantes de su territorio. Estos senadores autonómicos son escogidos de entre los miembros del parlamento de cada comunidad.

 

      2.  El poder Ejecutivo: el gobierno. Es el que dirige la actividad política. Se sirve de la administración para ejecutar las disposiciones legales. El gobierno es un órgano colegiado compuesto por el presidente, vicepresidente/s y ministros. El presidente dirige la acción del gobierno y coordina las funciones de los demás miembros. Debe dar cuenta de su actuación ante las Cortes, y es quien dispone de la facultad de disolver el Congreso y convocar elecciones.

      3.  El poder judicial. Es el tercer poder del Estado y comprende a jueces y tribunales. Se establece el Tribunal Constitucional como máximo órgano jurisdiccional, el cual, junto con el Defensor del Pueblo y el resto de los tribunales, es el encargado de tutelar el sistema de libertades. El poder judicial tiene especial importancia en un Estado de derecho, pues es el que garantiza la sumisión del poder ejecutivo a la ley y al derecho, además de ser el que resuelve los conflictos entre ciudadanos, o entre éstos y la Administración. También se encarga de la defensa de los derechos de los ciudadanos, tanto si son infringidos por particulares como si lo son por los poderes públicos. La función del poder judicial es ejercida por multitud de tribunales que se encuentran diseminados por todo el territorio del Estado. Se autogobiernan mediante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

*   Derechos y libertades.  La Constitución proclama la igualdad de los españoles ante la ley, sin que pueda haber discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia. Hace una enumeración minuciosa de los derechos individuales de los españoles, pero algunas materias resultaron más espinosas a la hora de ser recogidas, como las referidas a la libertad de enseñanza, la admisión del aborto (que quedó recogida de forma ambigua) o la abolición de la pena de muerte. Además, se reconocen otros derechos como la integridad física y moral, la intimidad o la inviolabilidad del domicilio. Sobre las libertades públicas establece:

–          Libertades individuales: de religión, de expresión, de enseñanza, ideológica, secreto de las comunicaciones, etc.

–          Libertades de carácter colectivo: de reunión y manifestación, de asociación, de sindicación, de huelga, etc.

Imágenes del tema 13

Franco y la Iglesia

Imagen de una cartilla de racionamiento

Franco y Hitler en la entrevista de Hendaya

Franco bajo palio, ante un obispo

Eslogan del franquismo, creado por Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo entre 1962 y 1969

Transformación de Benidorm durante el siglo XX

Textos del tema 13

1. La nueva España del general Franco

 

«(…) Queremos una España fraternal, una España laboriosa y trabajadora, donde los parásitos no encuentren acomodo. Una España sin cadenas ni tiranías judaicas, una nación sin marxismo ni comunismo destructores, un Estado para el pueblo, no un pueblo para el Estado. Una España sin bandos políticos en constante guerra, sin preponderancias parlamentarias ni asambleas irresponsables. Queremos una España grande, fuerte y unida, con autoridad, con dirección y con orden».

Franco, en la Introducción a los 26 puntos de la Revolución Nacional, 1939

 

2. Imperio y religión

 

«La grandeza y la decadencia de España coincide siempre con la unión o el divorcio de lo espiritual y lo nacional.

Así, la unidad nacional que forjan nuestros Reyes Católicos va estrechamente unida a la unidad espiritual y a la expansión de nuestra fe, y al lado de las banderas de nuestros capitanes marcha inseparable la Cruz del Evangelio. Cuando, en cambio, nuestros valores espirituales sufren la enorme crisis de fines del siglo XVIII, con su invasión enciclopédica y sus logias masónicas, se resquebraja nuestra unidad y perdemos nuestro Imperio.

Y es que España es la nación predilecta de Dios; sus grandes servicios a la Iglesia, por ningún pueblo igualado, no podían quedar sin recompensa; por ello, en medio de sus grandes crisis, no le faltó jamás su poderosa ayuda…»

Discurso de Franco, 1942

3. Una interpretación del Alzamiento Nacional

«El 18 de julio no fue un Movimiento contra el marxismo o contra el capitalismo, contra la insolencia de los partidos o contra los separatistas. Fue un Movimiento por una idea mucho más amplia, que englobaba dentro de sí estas cosas, pero que englobaba también otras muchas, quizá solamente presentidas.

Fue el estallido de una España que venía siendo escarnecida, traicionada y envilecida, para surgir en forma de vida nueva, total y entera. Por eso, desde ese día, pudimos asistir todos a un interesante espectáculo. Los partidos de izquierdas que se situaron enfrente, perdieron su fisonomía propia, dejaron de ser quienes eran en cuanto defendían, dada una posición especial en el marco artificial de la política española, y se convirtieron todos ellos en los rojos. Esto es, los que oponían una idea total de negación a la idea total de liberación española que implicaba el Alzamiento Nacional. Y los partidos de derecha, que incluían cada uno en su programa parte de los principios que informaron el Movimiento, desaparecieron también como por encanto, y en su lugar apareció, cobrando instantáneamente gigantesco vigor, la única fuerza que hasta entonces había venido manteniéndose alejada de las contiendas políticas, la única fuerza que en lugar de ofrecer, como las demás, soluciones concretas, esporádicas y desconectadas, traía como razón de su Movimiento la realidad exacta y entrañable de una actitud total ante la vida y la Historia: la Falange Española Tradicionalista y de las JONS.»

José Luis ARRESE (Ministro Secretaría General del Movimiento), discurso pronunciado el 18 de julio de 1941.

4. Cruce de telegramas entre el Papa y Franco

 

Su Santidad el Papa Pío XII ha dirigido al Generalísimo Franco el siguiente telegrama:

“Levantando nuestro corazón al Señor, agradecemos sinceramente, con V.E. deseada victoria católica España. Hacemos votos para que este queridísimo país, alcanzada la paz, emprenda con nuevo vigor sus antiguas y cristianas tradiciones, que tan grande le hicieron. Largos sentimientos efusivamente enviamos a Vuestra Excelencia y a todo el noble pueblo español nuestra apostólica bendición.

Papa Pío XII “.

El Generalísimo Franco ha contestado a su vez el telegrama del Papa con el siguiente:

“Intensa emoción me ha producido paternal telegrama de Vuestra Santidad con motivo de la victoria total de nuestras armas que en heroica cruzada han luchado contra los enemigos de la Religión, de la Patria y de la civilización cristiana. El pueblo español, que tanto ha sufrido, eleva también, con Vuestra Santidad, su corazón al Señor, que le dispensó su Gracia,  y le pide protección para su gran obra del porvenir, y conmigo expresa a Vuestra Santidad inmensa gratitud por sus amorosas frases y por su apostólica bendición, que ha recibido con religioso fervor y con la mayor devoción hacia Vuestra Santidad. Francisco Franco, Jefe del Estado Español.

Madrid, 2 de abril de 1939

5. Discurso de Ramón Serrano Súñer

“ Camaradas: No es hora de discursos. Pero sí de que la Falange dicte en estos momentos su sentencia condenatoria:¡ Rusia es culpable! ( Grandes aclamaciones y gritos de ¡Muera el comunismo!) Culpable de nuestra guerra civil (Se reproducen las aclamaciones con vivas a España). Culpable de la Muerte de José Antonio, nuestro Fundador ( “ José Antonio, ¡ Presente!, grita la multitud). Y de la muerte de tantos camaradas y tantos soldados caídos en aquella guerra por la opresión del comunismo ruso ( Grandes ovaciones).

El exterminio de Rusia es exigencia de la Historia y del porvenir de Europa (Frenéticas aclamaciones y gritos de “¡Arriba España!”, “ ¡Viva Franco!” y “¡Muera la Rusia soviética!”).

El camarada Serrano Súñer se dirige a todos para decirles que después de cantar el Himno de nuestra Revolución se disuelvan con orden, y les recomienda que estén sólo atentos a la voz del mando y vigilantes de las voces insidiosas y pérfidas de los enemigos para sellarles la boca”.

Arriba, 25 de junio de 1941

6. Protocolo secreto firmado en Hendaya

Los Gobiernos italiano, alemán y español se han mostrado conformes en lo siguiente:

1. El intercambio de opiniones entre el Führer del Reich alemán y el Jefe del Estado español, siguiendo a esto conversaciones entre el Duce y el Führer así como entre los ministros de Asuntos Exteriores de los tres países en Roma y Berlín, ha aclarado la presente posición de los tres países entre sí, así como las cuestiones implícitas al modo de llevar la guerra y que afectan a la política general.

2. Por el presente Protocolo, España declara su conformidad al Tratado de Amistad y Alianza entre Italia y Alemania y al mencionado Protocolo Secreto complementario de 22 de mayo de 1939.

3. En cumplimiento de sus obligaciones como aliada, España intervendrá en la presente guerra al lado de las Potencias del Eje contra Inglaterra, una vez que la hayan provisto de la ayuda militar necesaria para su preparación militar, en el momento en que se fije de común acuerdo por las tres Potencias, tomando en cuenta los preparativos militares que deban ser decididos. Alemania garantizará a España ayuda económica, facilitándole alimentos y materias primas, así como a hacerse cargo de las necesidades del pueblo español y de las necesidades de la guerra.

4. Además de la reincorporación de Gibraltar a España, las Potencias del Eje que, en principio, están dispuestas a considerar, de acuerdo con una determinación general que debe establecerse en África y que puede ser llevada a efecto en los tratados de paz después de la derrota de Inglaterra —que España reciba territorios en África en extensión semejante en la que Francia pueda ser compensada, asignando a la última otros territorios de igual valor en África; pero siempre que las pretensiones alemanas e italianas contra Francia permanezcan inalterables. (Nota escrita a máquina al pie del documento que dice lo siguiente: El texto original dice: “protegiendo así cualquier reclamación alemana que sea hecha contra Francia”, y fue corregido en la forma que figura arriba por la mano de su Excelencia el ministro Ciano).

5. El presente Protocolo será estrictamente secreto, y los aquí presentes se comprometen a guardar su más estricto secreto, a no ser que por común acuerdo decidan hacerlo público.

Hecho en tres textos originales en italiano, alemán y español”. Hendaya, 23 de octubre de 1940.

7. La conferencia de Hendaya según Serrano Súñer

“[…] la verdad es que entre Franco y yo hubo siempre una perfecta compenetración y una identidad de puntos de vista en las referencias a la política exterior […] Creyendo, pues, ciegamente en la victoria alemana, tuvimos por fuerza franco y yo que prever la necesaria acomodación de España al orden europeo que de esa victoria al orden europeo que de esa victoria había de deducirse, y tratar de conseguir en él para nuestro país una situación más ventajosa que la que en el pasado inmediato nos había deparado la hegemonía anglo-francesa […] Franco hizo en la Conferencia de Hendaya todo cuanto pudo para mantener nuestro difícil equilibrio frente a las pretensiones de Hitler y repitió los datos y argumentos que, de acuerdo con él, había yo anticipado en Berlín”.

R. Serrano Súñer: “Entre el silencio y la propaganda. Memorias”.

8. LEY DE RESPONSABILIDADES POLITICAS DE  1940

“(…) DISPONGO:

Artículo primero. Constituye figura de delito, castigado conforme o las disposiciones de la presente Ley, el pertenecer a la masonería, al comunismo y demás sociedades clandestinas a que se refieren los artículos siguientes. El Gobierno podrá añadir o dichas organizaciones las ramas o núcleos auxiliares que juzgue necesario y aplicarles entonces las mismas disposiciones de esta Ley debidamente adaptadas.

Artículo segundo. Disueltas las indicadas organizaciones, que quedan prohibidas y fuera de la Ley, sus bienes se declaran confiscados y se entienden pues tos a disposición de la jurisdicción de responsabilidades políticas.

Artículo tercero. Toda propaganda que exalte los principios o los pretendidos beneficios de la masonería o del comunismo o siembre ideas disolventes contra la Religión, la Patria y sus instituciones fundamentales y contra la armonía social, será castigada con la supresión de los periódicos o entidades que la patrocinasen e incautación de sus bienes, y con pena de reclusión mayor para el principal o principales culpables, y de reclusión menor para los cooperadores (…)”

BOE, 2 de marzo de 1940.

9. Fuero del Trabajo de 1938 (9 de marzo de 1938)

Renovando la tradición católica de justicia social y alto sentido humano que informó la legislación de nuestro glorioso pasado, el Estado asume la tarea de garantizar a los españoles la Patria, el Pan y la Justicia.

Para conseguirlo atendiendo, por otra parte, a robustecer la unidad, libertad y grandeza de España acude al plano de lo social con la voluntad de poner la riqueza al servicio del pueblo español, subordinando la economía a la dignidad de la persona humana, teniendo en cuenta sus necesidades materiales y las exigencias de su vida intelectual, moral, espiritual y religiosa (…)

I.

2.- Por ser esencialmente personal y humano, el trabajo no puede reducirse a un concepto material de mercancía, ni ser objeto de transacción incompatible con la dignidad personal de quien lo preste.

3.- El derecho de trabajar es consecuencia del deber impuesto al hombre por Dios, para el cumplimiento de sus fines individuales y la prosperidad y grandeza de la Patria.

4.- El Estado valora y exalta el trabajo, fecunda expresión del espíritu creador del hombre y, en tal sentido, lo protegerá con la fuerza de la ley, otorgándole las máximas consideraciones y haciéndole compatible con el cumplimiento de los demás fines individuales, familiares y sociales.

8.- Todos los españoles tienen derecho al trabajo. La satisfacción de este derecho es misión primordial del Estado.
II.

1.- El Estado se compromete a ejercer una acción constante y eficaz en defensa del trabajador, su vida y su trabajo. Limitará convenientemente la duración de la jornada para que no sea excesiva, y otorgará al trabajo toda suerte de garantías de orden defensivo y humanitario. En especial prohibirá el trabajo nocturno de las mujeres y niños, regulará el trabajo a domicilio y liberará a la mujer casada del taller y de la fábrica.

2.- El Estado mantendrá el descanso dominical como condición sagrada en la prestación del trabajo.

4.- Declarado fiesta nacional el 18 de julio, iniciación del Glorioso Alzamiento, será considerado, además, como Fiesta de Exaltación del Trabajo.

5.- Todo trabajador tendrá derecho a unas vacaciones anuales retribuidas para proporcionarle un merecido reposo, organizándose al efecto las instituciones que aseguren el mejor cumplimiento de esta disposición.

III.

1.- La retribución del trabajo será, como mínimo, suficiente para proporcionar al trabajador y su familia una vida moral y digna.

2.- Se establecerá el subsidio familiar por medio de organismos adecuados.

3.- Gradual e inflexiblemente se elevará el nivel de vida de los trabajadores, en la medida que lo permita el superior interés de la Nación.

4.- El Estado fijará las bases mínimas para la ordenación del trabajo, con sujeción a las cuales se establecerán las relaciones entre los trabajadores y las empresas. El contenido primordial de dichas relaciones será tanto la prestación del trabajo y su remuneración, como la ordenación de los elementos de la empresa, basada en la justicia, la recíproca lealtad y la subordinación de los valores económicos a los de orden humano y social.

5.- A través del Sindicato, el Estado cuidará de conocer si las condiciones económicas y de todo orden en que se realiza el trabajo son las que en justicia corresponden al trabajador.

XI.

1.- La producción nacional constituye una unidad económica al servicio de la Patria. Es deber de todo español defenderla, mejorarla e incrementarla. Todos los factores que en la producción intervienen quedan subordinados a su supremo interés de la Nación.

2.- Los actos ilegales, individuales o colectivos, que perturben de manera grave la producción o atenten contra ella, serán sancionados con arreglo a las leyes.

4.- En general, el Estado no será empresario sino cuando falte la iniciativa privada o lo exijan los intereses superiores de la Nación.

6.- El Estado reconoce la iniciativa privada como fuente fecunda de la vida económica de la Nación.
XIII.

1.- Los españoles, en cuanto participan en el trabajo y la producción, constituyen la Organización Sindical.

3.- Los Sindicatos tendrán la condición de corporaciones de derecho público de base representativa, gozando de personalidad jurídica y plena capacidad funcional en sus respectivos ámbitos de competencia. Dentro de ellos y en la forma que legalmente se determine, se constituirán las asociaciones respectivas de empresarios, técnicos y trabajadores que se organicen para la defensa de sus intereses peculiares y como medio de participación, libre y representativa, en las actividades sindicales y, a través de los Sindicatos, en las tareas comunitarias de la vida política, económica y social.

BOE, 10 DE MARZO DE 1938

10. El manifiesto de Lausana.

Han pasado seis años desde que finalizó la Guerra Civil, el Régimen implantado por el general Franco, inspirado desde el principio en los sistemas totalitarios de las potencias del eje, tan contrario al carácter y a la tradición de nuestro pueblo, es fundamentalmente incompatible con las circunstancias que la guerra presente está creando en el mundo. La política exterior seguida por el régimen compromete también el porvenir de la nación.

Corre España el riesgo de verse arrastrada a una nueva lucha fratricida y de encontrarse totalmente aislada del mundo. El Régimen actual, por muchos que sean sus esfuerzos para adaptarse a la nueva situación, `provoca este doble peligro; y una nueva república, por moderada que fuera en sus comienzos o intenciones, no tardaría en desplazarse hacia uno de los extremos reforzando así al otro, para terminar en una nueva guerra civil

Manifiesto de don Juan desde Lausana (Suiza) 1945.

11. La condena de la ONU

“A. Por su origen, naturaleza, estructura y comportamiento general, el régimen de Franco es un régimen fascista, organizado e implantado en gran parte merced a la ayuda de la Alemania nazi y de la Italia fascista de Mussolini. . .

B. Durante la largo lucha de las Naciones Unidas contra Hitler y Mussolini, Franco prestó una ayuda muy considerable a las potencias enemigas, a pesar de las continuas protestas de los aliados […].

La Asamblea General, convencida de que el Gobierno fascista de Franco en España […] no representa al pueblo español […] recomienda que se prohíba al Gobierno de Franco pertenecer a los organismos internacionales creados por las Naciones Unidas o relacionados con ellas […] hasta que se forme en España un Gobierno nuevo y adecuado […]

Asimismo, la Asamblea recomienda que todos los Estados miembros de las Naciones Unidas retiren inmediatamente los embajadores y ministros plenipotenciarios que tienen acreditados en Madrid”.

(Recomendación de la Asamblea General de la ONU, Nueva York, 12 de diciembre de 1946).

 

12. Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (1947)

“(…) De conformidad con la propuesta de las Cortes, y con la expresión auténtica y directa de la voluntad de la Nación. Dispongo:

Art 1. España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo, que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino.

Art 2. La Jefatura del Estado corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahomonde.

Art 3. Vacante la Jefatura del Estado, asumirá sus poderes un Consejo de Regencia; …

Art 4. Un Consejo del Reino asistirá al Jefe del Estado en todos aquellos asuntos y resoluciones trascendentales de su exclusiva competencia. Su Presidente será el de las Cortes…

Art 6. En cualquier momento el Jefe del Estado podrá proponer a las Cortes la persona que estime deba ser llamada a sucederle, a título de Rey o de Regente, con las condiciones exigidas por esta ley…”

13. Fuero de los Españoles de 1945 

Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España, Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos de la Nación:

Por cuanto las Cortes Españolas, como órgano superior de participación del pueblo en las tareas del Estado, según la Ley de su creación, han elaborado el Fuero de los Españoles, texto fundamental definidor de los derechos y deberes de los mismos y amparador de sus garantías; y teniendo en cuenta, al igual que ocurre en el Fuero del Trabajo, que sus líneas maestras acreditan el valor permanente del ideario que las inspira y gran número de sus declaraciones y preceptos constituyen un fiel anticipo de la doctrina social-católica, recientemente puesta al día por el Concilio Vaticano II y finalmente, dada la modificación introducida en su Artículo 6 por la Ley Orgánica del Estado, aprobada previo referéndum de la Nación, a los efectos de adecuar su texto a la Declaración Conciliar sobre la libertad religiosa, promulgada el 1 de diciembre del año 1965, que exige el reconocimiento explícito de este derecho, en consonancia, además, con el segundo de los Principios Fundamentales del Movimiento, según el cual la Doctrina de la Iglesia habrá de inspirar nuestra legislación: Vengo en disponer lo siguiente:

Artículo único.- Queda aprobado, con el carácter de Ley fundamental reguladora de sus derechos y deberes, el Fuero de los Españoles, que a continuación se inserta:

Artículo 1.- El Estado español proclama como principio recto de sus actos el respeto a la dignidad, la integridad y la libertad de la persona humana, reconociendo al hombre, en cuanto portador de valores eternos y miembros de una comunidad nacional, titular de deberes y derechos, cuyo ejercicio garantiza en orden al bien común.

Título I. Deberes y Derechos de los españoles

Capítulo I

Artículo 2.- Los españoles deben servicio fiel a la Patria, lealtad al Jefe del Estado y obediencia a las leyes.

Artículo 3.- La Ley ampara por igual el derecho de todos los españoles, sin preferencia de clases ni acepción de personas.

Artículo 5.- Todos los españoles tienen derecho a recibir educación e instrucción y el deber de adquirirlas, bien en el seno de su familia o en centros privados o públicos, a su libre elección. El Estado velará para que ningún talento se malogre por falta de medios económicos.

Artículo 6.- La profesión y práctica de la Religión Católica, que es la del Estado español, gozará de la protección oficial.

El Estado asumirá la protección de la libertad religiosa, que será garantizada por una eficaz tutela jurídica que, a la vez, salvaguarde la moral y el orden público.

Artículo 9.- Los españoles contribuirán al sostenimiento de las cargas públicas según su capacidad económica. Nadie estará obligado a pagar tributos que no hayan sido establecidos con arreglo a ley votada en Cortes.

Artículo 10.- Todos los españoles tienen derecho a participar en las funciones públicas de carácter representativo, a través de la familia, el municipio y el sindicato, sin perjuicio de otras representaciones que las leyes establezcan.

Artículo 12.- Todo español podrá expresar libremente sus ideas mientras no atenten a los principios fundamentales del Estado.

Artículo 13.- Dentro del territorio nacional, el Estado garantiza la libertad y el secreto de la correspondencia.

Artículo 15.- Nadie podrá entrar en el domicilio de un español ni efectuar registros en él sin su consentimiento, a no ser con mandato de la Autoridad competente y en los casos y en la forma que establezcan las Leyes.

Artículo 16.- Los españoles podrán reunirse y asociarse libremente para fines lícitos y de acuerdo con lo establecido por las leyes.

El Estado podrá crear y mantener las organizaciones que estime necesarias para el cumplimiento de sus fines. Las normas fundacionales, que revestirán forma de ley, coordinarán el ejercicio de este derecho con el reconocido en el párrafo anterior.

Artículo 17.- Los españoles tienen derecho a la seguridad jurídica. Todos los órganos del Estado actuarán conforme a un orden jerárquico de normas preestablecidas, que no podrán arbitrariamente ser interpretadas ni alteradas.

Artículo 18.- Ningún español podrá ser detenido sino en los casos y en la forma que prescriben las Leyes.

En el plazo de setenta y dos horas, todo detenido será puesto en libertad o entregado a la Autoridad judicial.

Artículo 19.- Nadie podrá ser condenado sino en virtud de Ley anterior al delito, mediante sentencia de Tribunal competente y previa audiencia y defensa del interesado.

Artículo 22.- El Estado reconoce y ampara a la familia como institución natural y fundamento de la sociedad, con derechos y deberes anteriores y superiores a toda ley humana positiva.

El matrimonio será uno e indisoluble.

            BOE 18 DE JULIO DE 1945

14. Convenio defensivo, de mutua defensa y ayuda económica entre Estados Unidos y España.

A) Convenio defensivo

” … Los Gobiernos de los Estados Unidos y de España, deseosos de contribuir al mantenimiento de la paz y de la Seguridad Internacional (…) han convenido 10 siguiente:

Art. 1º. (…) Esta política comprenderá lo siguiente:

1. Por parte de los Estados Unidos, el apoyo del esfuerzo defensivo español para los fines convenidos, mediante la concesión de asistencia a España en forma de suministro de material de guerra y a través de un periodo de varios años, a fin de contribuir, con la posible cooperación de la industria española, a la eficaz defensa aérea de España y para mejorar el material de sus fuerzas militares y navales (…)

2. (…) El Gobierno de España autoriza al Gobierno de los Estados Unidos, con sujeción a los términos y condiciones que se acuerden, a desarrollar, mantener y utilizar para fines militares, juntamente con el Gobierno de España, aquellas zonas e instalaciones en territorio bajo jurisdicción española que se convenga por las Autoridades competentes de ambos Gobiernos como necesarias para los fines de este Convenio. (…)

Art. 2. Se autoriza a los Estados Unidos a preparar y mejorar las zonas e instalaciones convenidas para uso militar y realizar, en cooperación con el Gobierno de España, las construcciones necesarias a tal fin, para acuartelar y alojar el personal civil y militar indispensable en las mismas y atender a su seguridad, disciplina y bienestar; a almacenar y custodiar provisiones, abastecimientos, equipo y material y a mantener las instalaciones y servicios necesarios en apoyo de dichas zonas y de su personal.

Art. 3. Las zonas que (…) se preparen para su utilización conjunta, quedarán siempre bajo pabellón y mando español (…). Sin embargo, los Estados Unidos podrán, en todo caso, ejercer la necesaria vigilancia sobre el personal, instalaciones y equipo estadounidenses”

C) Convenio de ayuda económica:

Art. 1. El gobierno de los Estados Unidos de América facilitará al Gobierno español o a cualquier persona, entidad u organización que éste último designe, la asistencia técnica y económica que se pida por el Gobierno español y se apruebe por el de los Estados Unidos de América conforme a las estipulaciones convenidas en el presente convenio (…).

Madrid, 26 de septiembre

 

15. Concordato con la Santa Sede (27 agosto 1953)

“En el nombre de la Santísima Trinidad. La Santa Sede Apostólica y el Estado español, animados del deseo de asegurar una fecunda colaboración para el mayor bien de la vida religiosa y civil de la Nación española, han determinado estipular un Concordato que, reasumiendo los Convenios anteriores y completándolos, constituya la norma que ha de regular las reciprocas relaciones de las Altas Partes contratantes, en conformidad con la Ley de Dios y la tradición católica de la Nación española.[…]

Artículo I. La Religión Católica, Apostólica Romana, sigue siendo la única de la Nación española y gozará de los derechos y de las prerrogativas que le corresponden en conformidad con la Ley Divina y el Derecho Canónico.

Art. II. 1. El Estado español reconoce a la Iglesia Católica el carácter de sociedad perfecta y le garantiza el libre y pleno ejercicio de su poder espiritual y de su jurisdicción, así como el libre y público ejercicio del culto.

Art. IV. 1. El Estado español reconoce la personalidad jurídica y la plena capacidad de adquirir, poseer y administrar toda clase de bienes a todas las instituciones y asociaciones religiosas, existentes en España a la entrada en vigor del presente Concordato constituidas según el Derecho Canónico; en particular a las Diócesis con sus instituciones anejas, a las Parroquias, a las Ordenes y Congregaciones religiosas, las Sociedades de vida común y los Institutos seculares de perfección cristiana canónicamente reconocidos,: sean de derecho pontificio o de derecho diocesano, a sus provincias y a sus casas.

Art. V. El Estado tendrá por festivos los días establecidos como tales por la Iglesia en el Código de Derecho Canónico o en otras disposiciones particulares sobre festividades locales, y dará, en su legislación, las facilidades necesarias para que los fieles puedan cumplir en esos días sus deberes religiosos. Las Autoridades civiles, tanto nacionales como locales, velarán por la debida observancia del descanso en los días festivos.

Art. VI. Conforme a las concesiones de los Sumos Pontífices San Pío V y Gregorio XIII, los sacerdotes españoles diariamente elevarán preces por España y por el Jefe del Estado, según la fórmula tradicional y las prescripciones de la Sagrada Liturgia.

Art. VII. Para el nombramiento de los Arzobispos y Obispos residenciales y de los Coadjutores con derecho de sucesión, continuarán rigiendo las normas del Acuerdo estipulado entre la Santa Sede .y el Gobierno español el 7 de junio de 1941 (R. 1065 y Diccionario 14033)

Art. XIV. Los clérigos y los religiosos no estarán obligados a asumir cargos públicos o funciones que, según las normas del Derecho Canónico, sean incompatibles con su estado. Para ocupar empleos o cargos públicos, necesitarán el «Nihil Obstat» de su Ordinario propio y el del Ordinario del lugar donde hubieren de desempeñar su actividad. Revocado el «Nihil Obstat», no podrán continuar ejerciéndolos.

Art. XVI. 1. Los Prelados de quienes habla el párrafo 2 del canon 120 del Código de Derecho Canónico no podrán ser emplazados ante un juez laico sin que se haya obtenido previamente la necesaria licencia de la Santa Sede.

5. En caso de detención o arresto, los clérigos y religiosos serán tratados con las consideraciones debidas a su estado y a su grado jerárquico. Las penas de privación de libertad serán cumplidas en una casa eclesiástica o religiosa que, a juicio del Ordinario del lugar y de la Autoridad judicial del Estado, ofrezca las convenientes garantías, o al menos, en locales distintos de los que se destinan a los seglares a no ser que la Autoridad eclesiástica competente hubiere reducido al condenado al estado laical.

Art. XVIII. La Iglesia puede libremente recabar de los fieles las prestaciones autorizadas por el Derecho Canónico, organizar colectas y recibir sumas y bienes,

Art. XX. 1. Gozarán de exención de impuestos y contribuciones de índole estatal o local:

a) las Iglesias y Capillas destinadas al culto, y asimismo, los edificios y locales anejos destinados a su servicio o a sede de asociaciones católicas;

b) la residencia de los Obispos, de los canónigos y de los sacerdotes con cura de almas, siempre que el inmueble sea propiedad de la Iglesia.

c) los locales destinados a oficinas de la Curia diocesana y a oficinas parroquiales;

d) las Universidades eclesiásticas y los Seminarios destinados a la formación del clero;

e) las casas de la Órdenes, Congregaciones e Institutos religiosos y seculares canónicamente establecidos en España;

f) los colegios u otros centros de enseñanza, dependientes de la Jerarquía eclesiástica, que  tengan la condición de benéfico-docentes.

Están comprendidos en la exención los huertos, jardines y dependencias de los inmuebles arriba enumerados, siempre que no estén destinados a industria o a cualquier otro uso de carácter lucrativo.

Art. XXIII. El Estado español reconoce plenos efectos civiles al matrimonio celebrado según las normas del Derecho Canónico.

Art. XXVI. En todos los centros docentes de cualquier orden y grado, sean estatales o no estatales, la enseñanza se ajustará a los principios del Dogma y la Moral de la Iglesia Católica.

Art. XXVII. 1. El Estado español garantiza la enseñanza de la Religión Católica como materia ordinaria y obligatoria en todos los centros docentes, sean estatales o no estatales de cualquier orden o grado. […]

En fe lo cual, los Plenipotenciarios firman el presente Concordato. Hecho en doble

original. Ciudad del Vaticano, 27 de agosto de 1953.— Por la Santa Sede, Domenico

Tardini.–Por el Estado español, Alberto Martín Artajo. Fernando M.ª Castiella y Maíz.

16. Ley de Principios del Movimiento Nacional (17 de Mayo de 1.958)

Yo, Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España, consciente de mi responsabilidad ante Dios y ante la Historia, en presencia de las Cortes del Reino, promulgo como Principios del Movimiento Nacional, entendido como comunión de los españoles en los ideales que dieron vida a la Cruzada, los siguientes:

1.- España es una unidad de destino en lo universal. El servicio a la unidad, grandeza y libertad de la Patria es deber sagrado. . . de todos los españoles. – . .

4.- La unidad entre los hombres y las tierras de España es intangible. La integridad e in dependencia de la Patria son exigencias supremas de la comunidad nacional. …

6.- Las entidades naturales de la vida social son la familia, el municipio y el sindicato. .

7.- El pueblo español constituye el Estado Nacional siendo sus postulados el de autoridad, libertad y servicio. Su forma política es, dentro de los Principios del Movimiento Nacional. . . , la Monarquía tradicional, católica, social y representativa.

8.- Las instituciones públicas tendrán carácter representativo. La participación del pueblo será a través de la familia, el municipio, el sindicato y otras entidades de carácter orgánico reconocidas por las Leyes. Toda organización política al margen de este sistema representativo se considera ilegal.

9.- Se reconoce a los españoles el derecho a una justicia independiente. . . a una educación general. . . a la asistencia y seguridad sociales, ya la equitativa distribución de la renta nacional. . .

10.- Reconocimiento del trabajo como fuente de jerarquía y honor de los españoles, y reconocimiento, a su vez, de la propiedad e iniciativa privadas.

11.- La empresa es una comunidad de intereses y una unidad de propósitos. .

Por tanto:

Art. 1.- Los Principios del Movimiento, son, por naturaleza, permanentes e inalterables.

Art. 2.- Todos los órganos y autoridades están obligados a su más estricto cumplimiento. Todo cargo público, para ser investido como tal, habrá de jurar el cumplimiento y respeto a estos Principios.

Art. 3.- Las Leyes que vulneren estos Principios serán nulas.

F ARIAS. L Breve historia constitucional de España. Doncel. Madrid. 1.975. pp. 377 – 381

17. Manifiesto del Frente de Liberación Popular ante las huelgas de 1962

«La extensión de la huelga de Asturias al resto del país, la creciente violencia con que las fuerzas represivas del régimen intentan cortar las acciones de los obreros y campesinos, apoyados con valen­tía por los intelectuales y estudiantes, ponen de manifiesto las contradicciones de la dictadura, que tiene que enfrentarse con la solidaridad y la discipli­na de un proletariado cada vez más combativo. La unidad de acción, la base que se ha producido en el actual movimiento reivindicativo, marca el camino a seguir…. El Frente de Liberación Popular hace un llamamiento a todos los españoles para que apoyen a los millares de obreros y campesinos en su pro­testa masiva para conseguir el restablecimiento de un Gobierno democrático que garantice el derecho a la huelga, la libertad de información y la constitu­ción de sindicatos libres.»

18. Primeros síntomas de un distanciamiento

 

«No cabe duda de que la paz social y el orden público han de ser anhelo permanente en el que coincidan, de pensamiento, palabra y obra, el capital y el trabajo, los individuos o sectores sociales y el poder público… , la huelga es la última medida a la que ha de apelar un sector laboral, cuando entiende conculcados sus derechos… El derecho natural y la ética cristiana, nítidamente determinados en la doctrina pontificia, al rechazar, por una parte, la lucha sistemática de clases y, en consecuencia, la abstención masiva de trabajar como dialéctica marxista, han admitido, como arma lícita, cuando el diálogo por vía directa o sindical agota sus recursos sin lograr un efecto equitativo, la adopción de un paro voluntario que salve lo más posible, dentro de la obligada anomalía, los intereses generales de la sociedad… Quedan más obligadas las empresas a cuidar de que la justicia social rija en las relaciones con los obreros…»

Ecclesia. mayo de 1962.

            19. Discurso de Franco ante las Cortes para la aprobación de la LOE (1966)

“La democracia, que bien entendida es el más preciado legado civilizador de la cultura occidental, aparece en cada época ligada a circunstancias concretas que se resuelven en fórmulas políticas y varias a lo largo de la Historia. No hay democracia sin bienestar; no existe verdadera libertad sin capacidad del pueblo para la satisfacción de las necesidades morales y materiales; no hay representación auténtica sin verdadera ciudadanía, pues los hombres y las unidades naturales de la sociedad tienen que hacerse presentes ante el Estado, siendo plenamente dueños de sí mismos, única forma de que el Estado pueda mantener la autoridad al servicio del derecho, sin imponer servidumbres so pretexto de liberar a unos y otros de otras disciplinas artificiales. Los partidos no son un elemento esencial y permanente sin los cuales la democracia no pueda realizarse. A lo largo de la Historia ha habido muchas experiencias democráticas sin conocer el fenómeno de los partidos políticos, que son, sin embargo, un experimento relativamente reciente, que nace de las crisis y descomposición de los vínculos orgánicos de la sociedad tradicional.

Desde el momento en que los partidos políticos se convierten en plataforma para la lucha de clases y en desintegradores de la unidad nacional, los partidos políticos no son una solución constructiva ni tolerable, para abrir la vida española a una democracia auténtica, ordenada y eficaz. pero la exclusión de los partidos políticos en manera alguna implica la exclusión del legítimo contraste de pareceres, del análisis crítico de las soluciones de gobierno, de la formulación pública de programas y medidas que contribuyan a perfeccionar la marcha de la comunidad”.

Discurso de FRANCO ante las Cortes el día 22 de noviembre de 1966.

Aprobación de la Ley Orgánica del Estado

20. Proclamación del príncipe Juan Carlos como sucesor en la jefatura del Estado

 “EL VII de los Principios del Movimiento Nacional establece que la forma política del Estado español es (…) la Monarquía tradicional, católica, social y representativa.

La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y siete (…) modificada en algunos de sus aspectos por la Ley Orgánica del Estado, de diez de enero de mil novecientos sesenta y siete (…) establece en su artículo sexto un procedimiento directo e inmediato de proveer a la sucesión en la Jefatura del Estado, confiriendo al Caudillo de España y Generalísimo de los Ejércitos la prerrogativa de proponer a las Cortes a persona que estime deba ser llamada en su día a sucederle, a título de Rey o de Regente (…).

Por todo ello, estimo llegado el momento de proponer a las Cortes Españolas como persona llamada en su día a sucederme, a título de Rey, al Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino, y en el que concurren las demás condiciones establecidas en el artículo noveno de la Ley de Sucesión.

En su virtud, y de conformidad con la Ley aprobada por las Cortes Españolas, vengo en sancionar:

Artículo primero. Al producirse la vacante en la Jefatura del Estado, se instaurará la Corona en la persona del Príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que la transmitirá según el orden regular de sucesión establecido en el artículo once de la Ley Fundamental de veintiséis de julio de mil novecientos cuarenta y siete, modificada par la Ley Orgánica del Estado de diez de enero de mil novecientos sesenta y siete”.

Francisco Franco BOE, 23 de julio de 1969

 

21. Rechazo de la Ley Orgánica por la oposición democrática 

«La Ley Orgánica se ha presentado a la opinión como un paso hacia formas democráticas cuando, en realidad, es la confirmación de la imposibilidad de alcanzar una verdadera democracia a partir de las estructuras totalitarias actuales. Por ello, consideramos inaceptable la ley; para nosotros, la condición indispensable de toda paz que pueda reinar en España, ha de ser precisamente la superación de las consecuencias de la guerra civil… La elaboración en camarilla de la ley, la desorbitada campaña propagandística en pro del voto afirmativo, la negativa gubernamental a autorizar la menor campaña que pudiera esclarecer el sentido del voto y, en general, la absoluta falta de garantías para fiscalizar el resultado, revelan la desconfianza ante el pueblo que una mentalidad aferrada a la guerra puede albergar…»

FRENTE DE LIBERACIÓN POPULAR, FEDERACION UNIVERSITARIA DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA, JUVENTUDES SOCIALISTAS FEDERADAS, UNIÓN DE JUVENTUDES COMUNISTAS DE ESPAÑA

 

22. Rechazo del parlamentarismo «liberal» 

«El parlamentarismo liberal no controla la acción del gobierno, sino que la obstruye; no se limita a la esfera del poder, sino que la paraliza; no promueve vías de participación del pueblo en la vida política, sino que reduce esa vida política al campo de interés particular de los partidos. De otra parte, los hombres del parlamentarismo liberal, del sistema de los partidos políticos, carecen de autonomía y de libertad, puesto que sus decisiones y sus actitudes no responden a un sentido de responsabilidad, respecto al servicio del bien común, sino a la conveniencia táctica de su propio partido en defensa de sus intereses… Nuestras Cortes no quieren asemejarse, ni en el presente ni en el futuro, con el partidismo político… El futuro será de la democracia social orgánica consciente de que la libertad ha de darse en la unidad, en la solidaridad y, sobre todo, en la equidad y la justicia.»

Discurso de A. RODRÍGUEZ DE VALCÁRCEL, Presidente de las Cortes, en 1969.

23. Rechazo de las tendencias aperturistas

 

«La situación de la Prensa y, en general, de todos los órganos de información, incluyendo el libro, debe ser corregida a fondo. Está produciendo un positivo deterioro moral, religioso y político. Todos los escaparates de las librerías están, y las casetas de la Feria del libro estuvieron, abarrotadas de obras marxistas y de novelas del erotismo más desenfrenado. Por otra parte, el crecimiento de la inmoralidad de los espectáculos públicos ha sido tremenda en los últimos tiempos. El daño que se está haciendo a la moral pública es grave y hay que ponerle fin. Si la legislación actual no permite corregir esta situación, habrá que dictar nueva legislación, pero así no se puede seguir. Primero, porque España es un país católico y, segundo, porque el quebrantamiento de la moral del pueblo es la mejor manera de favorecer la acción subversiva que el comunismo fomenta.»

Informe de CARRERO BLANCO a Franco. julio de 1968.

 

24. El pensamiento político de Carrero Blanco: el continuismo 

«Hace poco más de cinco años, con ocasión de unas declaraciones mías en el diario «Pueblo», su director me pidió que me definiera políticamente. Voy a hacerlo ahora con las mismas palabras con que lo hice entonces: soy un hombre totalmente identificado con la obra política del Caudillo, plasmada doctrinalmente en los Principios del Movimiento Nacional y en las Leyes Fundamentales del Reino; mi lealtad a su persona y a su obra es total, clara y limpia, sin sombra de ningún íntimo condicionamiento ni mácula de reserva mental algu­na…

Quedando claro y bien entendido, ante propios y extraños, ante los españoles de hoy y ante las gene­raciones futuras, que esta Monarquía, instaurada con el asenso clamoroso del pueblo español, es una Monarquía nueva; es la Monarquía del Movimiento Nacional, continuadora perenne de sus principios e instituciones y de la gloriosa tradición española…. Si yo quisiera ahora sintetizar en una sola palabra el programa de acción que el Gobierno se propone, diría simplemente: continuar».

Discurso de CARRERO BLANCO en las Cortes, el 20 de julio de 1973.

 

25. Las contradicciones del espíritu del 12 de febrero

 

«Los últimos acontecimientos acaecidos en nuestro país, y especialmente dos de ellos, la ejecución de dos condenas a muerte (Puig Antich y Heinz Chez) y el asunto de monseñor Añoveros, ambos de extrema gravedad y uno irreparable, representan una línea política que algunos, quizá ingenuamente, pero con la mayor buena voluntad, creían superada. Para nosotros la política no es la severidad en el castigo ni el rigor, sino la capacidad de entendimiento, de comprensión, de superación por el diálogo de todos los conflictos que, lógicamente, se han planteado y se van a plantear en una sociedad de cambio… La aplicación de dos penas de muerte, al margen de otras consideraciones en un país donde la pena capital se ha aplicado pocas veces en los últimos años…, poco puede ayudar a crear ese imprescindible clima de distensión que la última historia española necesita.»

Cuadernos para el Diálogo, marzo de 1974.

 

26. Ley antiterrorista (26 de agosto de 1975) 

«Artículo 4°-. Declarados fuera de la ley los grupos u organizaciones comunistas, anarquistas, separatistas y aquellos otros que preconicen o empleen la violencia como instrumentos de acción política o social, los que organizaren o dirigieren estos grupos. Los meros afiliados y los que, mediante sus aportaciones en dinero, medios materiales o de cualquier otra manera auxiliaren al grupo u organización, incurrirán respectivamente en el grado máximo de las penas previstas en el Código Penal para las asociaciones ilícitas de aquella naturaleza.

A quienes, por cualquier medio, realizaren propaganda de los anteriores…., se les impondrá la pena correspondiente a tal delito en su grado máximo.»

Tema 13. La dictadura franquista (1939-1975)

 Tema 13. La creación del Estado franquista (1939-1975).

Fundamentos ideológicos y apoyos sociales


Introducción

El franquismo es el término con el que se designa un largo periodo que va desde el 1 de abril de 1939, fecha del último parte de guerra comunicando la victoria de los nacionales, hasta el 20 de noviembre de 1975, fecha de la muerte del dictador (también se puede considerar dentro de esta denominación el periodo de la guerra en el territorio

franquista y el tiempo inmediato a la muerte del dictador). Inmovilismo es el término que se suele aplicar al periodo, no obstante hay que indicar que se puede apreciar una evolución, muy marcada en los aspectos económicos y sociales y bastante menos en los políticos y culturales. Queda la fecha de 1959, fecha del Plan de Estabilización, como eje del cambio hacia la modernidad en el Régimen.

I El Franquismo hasta 1959

1) Las bases sociales de la Dictadura

Franco asentó su nuevo régimen en:

–  La oligarquía terrateniente y financiera que recuperó los bienes perdidos

durante la República y su hegemonía social. Fue la gran beneficiaria de la política económica intervencionista del régimen.

–  Clases medias rurales del Norte y Castilla que estaban bajo una fuerte influencia de la religión católica.

–  En las ciudades, los beneficiados por las depuraciones de funcionarios, profesores, militares republicanos,… durante la inmediata posguerra.

La mayor parte de las clases medias urbanas y de las clases trabajadoras apenas espaldaron a la dictadura. En los primeros años de la dictadura, la represión sistemática, a miseria y la desmoralización tras la derrota impidieron que esa falta de apoyo se oncretara en oposición al régimen.

La situación cambió en los años sesenta. El desarrollo económico hizo que el régimen contara con mayor consenso social entre las clases medias y trabajadoras, aunque al mismo tiempo la tímida liberalización del país propició el desarrollo de la oposición.

2) Creación del Estado franquista

 

Fundamentos ideológicos, sociales y políticos

El nuevo régimen instaurado en 1939 tuvo desde un principio unos fundamentos ideológicos muy claros:

–  Concentración del poder político en Franco. La “adhesión inquebrantable” al Caudillo fue el elemento clave de todo el edificio político del franquismo. Franco,caudillo por la Gracia de Dios, es el lema que lo sitúa al nivel de los monarcas y guía incontestable del pueblo español.

–  Anticomunismo. Este factor fue clave desde el inicio de la guerra civil. La guerra fría entre EEUU y la URSS dese 1945 hizo que el régimen franquista reforzara aún más este aspecto para ser aceptado en el mundo occidental. Para el Régimen, comunista o rojo era todo el que se oponía al franquismo.

Antiparlamentarismo y antiliberalismo. El franquismo siempre se mostró contrario a la participación ciudadana en política, siguiendo la ideología fascista del corporativismo y la “democracia orgánica”.

Nacionalcatolicismo. La Iglesia fue la gran legitimadora de la dictadura franquista. A cambio dominó la vida social y la educación. Una estricta moral católica en lo público y en lo privado se impuso en el país.

Defensa de la “unidad de la Patria”. Negativa a cualquier autonomía política de las regiones y fomento del castellano como única lengua española. La prohibición de las otras lenguas peninsulares fue estricta en los primeros momentos para, posteriormente, evolucionar hacia una cierta tolerancia.

–  Tradicionalismo. La idea de España que defendió la dictadura se basó en raíces históricas a menudo adulteradas (La Reconquista, el Imperio, los conquistadores de América, la defensa del catolicismo,…) exaltando la raza española (película de 1941 “Raza”, con guión del propio Franco).

–  Militarismo. Preponderancia social del estamento militar (desfiles, uniformes, himnos, bandera…). Propaganda constante sobre las superiores virtudes militares en radio, prensa, NODO,…

–  Rasgos fascistas: símbolos y uniformes, exaltación del Caudillo, violencia como medio político, partido único y teoría orgánica del poder. Los aspectos externos más comprometedores (saludo fascista) fueron atenuados tras la derrota de Hitler y Mussolini en 1945.

Las “familias” del régimen

La dictadura basó su sistema político en la estricta prohibición de los partidos políticos, unida a una brutal represión contra los que habían apoyado a la República. En 1937 se había establecido el partido único, la FET de las JONS, que vino a denominarse el Movimiento Nacional. Se eliminan los partidos, incluso los de derechas existentes durante la República.

Sin embargo, dentro del régimen, bajo una completa subordinación al Caudillo, hubo diferentes familias políticas, es decir, grupos con diversa sensibilidad política quetrataron de influir en las decisiones tomadas por Franco:

Falangistas

La Falange no tenía nada que ver con el pequeño grupo fascista creado por José Antonio. Ahora los falangistas se hallaban integrados en el partido único bajo el liderazgo absoluto de Franco.

Su principal función fue el control de la vida social y económica del país a través de diversas instituciones del régimen: el Frente de Juventudes, la Sección Femenina y la  Organización Sindical.

La Falange jugó un rol importante en los primeros momentos de la dictadura. Tras la derrota de las potencias fascistas del Eje en 1945 pasó a tener un papel más secundario.

–  Militares

Los militares tuvieron prestigio y poder político, pero estuvieron completamente subordinados a Franco. Alguno de los más importantes colaboradores del dictador, como Carrero Blanco, fueron militares.

Católicos

Muchos cuadros y dirigentes de la dictadura procedieron de instituciones religiosas como el Opus Dei. Tras el Concilio Vaticano II, en 1962, se produce un distanciamiento entre la dictadura y parte de la Iglesia (que se moderniza), sin que eso significara la exclusión de la Iglesia del poder.

Monárquicos

Tras el final de la guerra, los carlistas jugaron un papel secundario, desapareciendo como fuerza política relevante. Los monárquicos creían que la dictadura era transitoria, hasta pacificar el país y que luego daría paso a don Juan, desde 1941 el heredero al trono.

Pese a que Franco se negó a ceder la jefatura del Estado a Don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII y padre de Juan Carlos I, muchos monárquicos colaboraron con la dictadura, especialmente en los primeros años del régimen.

En la práctica, todas estas familias tuvieron un papel secundario: Franco siempre impidió que alguien acaparara demasiado poder y buscó un equilibrio que garantizara su poder omnímodo. El mismo Franco no tenía una ideología política clara y lo único que pedía a sus colaboradores era lealtad y sometimiento a su poder. Tampoco nadie, por muy bien considerado que estuviera, se atrevía a contrariar al dictador.

3) Evolución política y coyuntura internacional 1939-1959

La institucionalización del régimen: las leyes orgánicas

El dictador, que concentraba todo el poder, asumió la función constituyente. Poco a poco el régimen fue aprobando diversas Leyes Orgánicas, que configuraron lo que se vino a llamar las Leyes Fundamentales del Movimiento, especie de Constitución en lo que se refiere a reflejar la organización del Estado (no en la práctica: hecha y modificable por Franco,…):

Fuero del Trabajo (1938)

Prohibición de los sindicatos libres. Siguiendo el modelo fascista, la Organización Sindical se configuró como el sindicato único controlado por la Falange. No es un sindicato de clase, sino que se trata de un sindicalismo vertical y corporativo, perdiendo por tanto el carácter reivindicativo. En la práctica, está controlado por el Estado.

Ley Constitutiva de las Cortes (1942)

Cortes elegidas por sufragio indirecto basado en diversas corporaciones: la familia, el municipio, y el sindicato. En la práctica, eran unas elecciones totalmente amañadas y los representantes elegidos eran los que deseaba el régimen. Además no tenían potestad legislativa, que estaba en manos del dictador.

Fuero de los Españoles (1945)

Teórica declaración de derechos y deberes impregnada de la mentalidad tradicionalista y católica. No supuso ningún reconocimiento real de derechos políticos o sociales. Supuso un intento de mostrar al mundo una cara menos autoritaria, en el momento en que empezaba el aislamiento internacional.

Ley de Referéndum Nacional (1945)

Esta ley permitía al Jefe del Estado convocar plebiscitos para que el pueblo, en un marco de ausencia de libertades, refrendara una ley. La pretensión era similar a la anterior, mostrando una supuesta “democracia”.

Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1946)

España fue declarada “reino” y Franco se reservó el poder de proponer su futuro sucesor (convirtiéndose de facto él mismo en “rey”, aunque nunca utilizó ese término). Esta ley constituyó una gran decepción para los monárquicos que soñaban con que Franco propiciara la inmediata vuelta al trono de los Borbones: Franco deja claro que él y sólo él decidirá cuando deja el poder.

Represión en la posguerra

La Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 fue la herramienta jurídica utilizada para la dura represión que llegó al final de la guerra. El número de prisioneros políticos fue tan grande que se tuvieron que habilitar campos de concentración a lo largo de todo el país. Las ejecuciones se contaron por decenas de miles.

La represión de la posguerra propició un clima de terror generalizado entre gran parte de la población, con delaciones o denuncias, interesadas en ocasiones, que recuerdan la época de la Inquisición. El poder en la calle de Falange era inmenso: una sospecha de un falangista podía llevar a la cárcel, con torturas,… Se produjo especialmente en las ciudades, las zonas industriales y el sur del país. Este terror explica la debilidad de la oposición durante años.

La Política Exterior

La alianza con las potencias fascistas durante la Segunda Guerra Mundial

El 7 de abril, recién acabada la Guerra Civil, Franco hizo pública su adhesión al Pacto Antikomintern, el acuerdo anticomunista que asociaba a la Alemania nazi, la Italia fascista y Japón.

En octubre de 1940, tras la invasión nazi de Francia, tuvo lugar la entrevista entre Franco y Hitler que a punto estuvo de meter a nuestro país en el conflicto mundial.

Finalmente no fue así. Hitler no aceptó las desmesuradas pretensiones de Franco sobre el Marruecos francés y la incorporación a la guerra de un país exhausto no era de gran interés para el Eje (Alemania prácticamente sola había conquistado todo lo que se propuso). Sin embargo, para mostrar su apoyo a las potencias fascistas, España enviará posteriormente a la División Azul a luchar junto a las tropas nazis en el frente ruso. Las derrotas del Eje hicieron que, a partir de 1942, Franco comenzara un cauteloso giro en su política internacional buscando la conciliación con los países aliados. La destitución de su cuñado Serrano Súñer, excesivamente germanófilo para los nuevos tiempos muestra este cambio de actitud.

Mientras, la dictadura trató de lavar su imagen internacional, reduciendo el protagonismo de los falangistas y de todos los símbolos (saludo fascista…) que recordaran a las potencias del Eje.

El aislamiento internacional y los cambios dentro del régimen

En 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas votó contra el ingreso de España. La dictadura de Franco era considerada aliada de las potencias fascistas recién derrotadas.

A esta condena internacional siguieron años de aislamiento económico y político, aunque EEUU trataba de no romper completamente con un régimen que podía ser su aliado en la recién iniciada guerra fría contra la comunista URSS. Pese a ello España no recibió ninguna ayuda del Plan Marshall (ayuda económica de EE.UU. a los países de

Europa tras la IIª Guerra Mundial), ni fue admitida en la OTAN. España redujo el protagonismo de Falange y los católicos obtenían mayor presencia en la dictadura. El apoyo de la Santa Sede era esencial para salir del aislamiento internacional.

El fin del aislamiento: el acuerdo con los EE.UU.

Se puede afirmar que el inicio de la guerra fría salvó al régimen de Franco. La hostilidad hacia la URSS provocó un giro en la posición internacional norteamericana. En el interior de EE.UU. eran los tiempos de la histeria anticomunista propiciada por el senador McCarthy.

En 1950, la ONU, a instancias de EEUU, recomendó el fin del aislamiento diplomático de España. En 1953 se firmaron los Acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, que permitieron la instalación de bases militares norteamericanas en España en Torrejón de Ardoz, Zaragoza, Morón y Rota. A cambio España recibió una inestimable ayuda económica norteamericana, más tardía y no comparable a la que recibieron otros países europeos con el Plan Marshall. También en 1953 se firmó el Concordato entre España y la Santa Sede.

Los conflictos políticos internos de la década de los 50

Tras el terror y la paralización del país durante los años cuarenta, en los años cincuenta aparecen las primeras protestas de la oposición:

En 1956, tuvieron lugar diversos incidentes en la Universidad de Madrid entre estudiantes antifranquistas y miembros del SEU y el boicot a los tranvías en Barcelona, en 1951, mostraba las primeras protestas obreras.

Sin embargo, esta reactivación de la oposición tuvo una incidencia muy débil. Lo más importante políticamente del período fue el acceso al gobierno de varios ministros del Opus Dei en 1957. Esta incorporación fue la antesala de la reforma económica de 1959 que traería la liberalización de la economía y el desarrollo de los sesenta.

El inmovilismo político quedó consagrado en 1958 con la aprobación de la Ley de Principios del Movimiento Nacional, en la que simplemente se resumían los viejos principios ideológicos del régimen.

El fin del aislamiento internacional quedó claramente expuesto con la visita del presidente norteamericano Eisenhower a España en 1959. El abrazo entre el general que había intervenido de forma clave en la derrota de Hitler y el dictador que había sido aliado del Führer mostraba como la guerra fría había cambiado la política internacional.

4) Evolución económica y social 1939-1959

La autarquía de posguerra

En 1939, España era un país arruinado. Diezmada demográficamente, el hambre y la extrema necesidad eran la realidad cotidiana de una gran parte de la población. La solución que dio el régimen franquista a la penuria económica estuvo marcada por el modelo creado en la Italia mussoliniana y consolidado en la Alemania de Hitler: la autarquía, una política económica basada en la búsqueda de la autosuficiencia económica y la intervención del Estado.

El intervencionismo del Estado se extendió por gran parte de la economía nacional.

El Estado fijó los precios agrícolas y obligó a los campesinos a entregar los excedentes de sus cosechas. Se creó el Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941 para mejor controlar la exangüe industria española y se estableció un rígido control del comercio exterior.

Un gran fracaso económico

Los años de la posguerra marcaron una tremenda regresión en el terreno económico. El hundimiento de la producción agrícola e industrial fue acompañado de una vuelta atrás histórica: el sector primario volvió a superar el 50 por ciento de la renta nacional. Las cosechas eran inferiores a las de 1936 y los índices de producción industrial también estaban por los suelos.

Esta situación se vio fuertemente agravada por la coyuntura política y económica internacional. A la segunda guerra mundial, 1939-1945, le sucedió un período de aislamiento por la condena internacional del régimen de Franco como aliado del Eje. Faltaban bienes de equipo que antes se importaban, petróleo, etc. En un contexto de escasez e intervención estatal, el mercado negro, el estraperlo, y la corrupción generalizada (licencias importación y exportación, suministros al Estado…) se apoderaron de la economía del país.

El Hambre de los años cuarenta

Los años cuarenta y hasta bien entrados los cincuenta fueron los “Años del hambre”:

Racionamiento de los alimentos.

–  Extensión del mercado negro de todo tipo de productos. El “Estraperlo” se convirtió para muchos en el único medio para adquirir bienes necesarios y para unos pocos en la forma de enriquecerse rápidamente.

–  Corrupción generalizada. Era totalmente imprescindible la “recomendación”, para conseguir un empleo o iniciar un negocio, es decir, había que tener contactos con los burócratas o las “familias” del régimen para poder prosperar en la dura vida de la época.

Las cartillas de racionamiento se crean en mayo de 1939. Se decía que tendrían una vigencia reducida, pero se mantuvieron ¡hasta 1951!, doce años en total. La situación solo pudo ser paliada en parte por las importaciones de trigo procedentes de Argentina.

Resultado: en los primeros cinco años de posguerra hubo 200.000 muertes más por desnutrición o enfermedad que en los años anteriores a la guerra. La tuberculosis mataba 25.000 personas al año, en 1941 hubo 53.307 muertes por diarrea y enteritis, 4.168 por fiebres tifoideas y 1.644 por tifus.

Los años 50: el fin de la autarquía

El evidente fracaso del modelo autárquico llevó a que desde los inicios de los años cincuenta se produjera un giro en la política económica. Se aplicó una liberalización parcial de precios y del comercio y la circulación de mercancías En 1952 se puso fin al racionamiento de alimentos.

Estas medidas trajeron una cierta expansión económica. Finalmente, en 1954 se superó la renta por habitante de 1935. Se ponía fin a veinte años perdidos en el desarrollo económico español.

La guerra fría y el consiguiente cambio en la política internacional norteamericana propiciaron que desde 1951 comenzara a llegar ayuda económica norteamericana.

Aunque inferior a la recibida por los países beneficiarios del Plan Marshall, esta ayuda permitió importaciones de bienes de equipo imprescindibles para el desarrollo industrial.

El incipiente desarrollo trajo, sin embargo, una fuerte inflación que propició un fuerte malestar social. La necesidad de reformas estructurales en la economía era evidente.

Finalmente, Franco, tras veinte años de políticas económicas nocivas, permitió la entrada en el gobierno en 1957 de un grupo de tecnócratas del Opus Dei. Estos nuevos ministros diseñaron el giro definitivo en la política económica: el Plan de Estabilización de 1959.

Sociedad y mentalidades en el primer franquismo

La sociedad española de los años cuarenta y cincuenta estuvo marcada por el atraso y la pobreza, la ruralización y un retroceso técnico, científico y cultural absoluto. Sólo la vieja oligarquía rural y urbana, las élites políticas franquistas y los grupos que se enriquecieron con la corrupción pudieron mantener un alto nivel de vida, que contrastaba escandalosamente con la miseria generalizada. A nivel popular los afectos al régimen se apropiaron de puestos de trabajo y empresas de sospechosos de ser republicanos o haber apoyado a la República.

La atmósfera ideológica y social era asfixiante: propaganda constante en radio y NODO, prohibición de cualquier crítica al régimen, censura política y moral, controlada por la Iglesia… Ideología tradicionalista y católica, transmitida a través de la escuela, depurada de maestros de la época republicana. Enseñanzas ajenas a los avances y métodos científicos vigentes en el mundo desarrollado.

El papel de la mujer queda relegado a una formación, encauzada por la Sección Femenina de Falange, para convertirlas en amas de casa y figuras sumisas al hombre, excluidas del ámbito laboral y social.

5) La oposición al régimen franquista en las primeras décadas

La República en el exilio

Los dirigentes republicanos huidos del país en 1939 mantuvieron un gobierno de la República en el exilio tratando de mantener la legalidad surgida de la Constitución de 1931. Sus esperanzas estaban depositadas en que la derrota de Hitler supondría la intervención de las tropas aliadas y el fin de la dictadura de Franco. Todas estas esperanzas vinieron a su fin cuando España ingresó en la ONU en 1955.

La guerrilla antifranquista

Según las tropas franquistas fueron ocupando las diferentes regiones del país muchos combatientes republicanos, huyendo de la represión, se “echaron al monte” formando grupos de guerrilleros, los maquis.

Las acciones guerrilleras se intensificaron tras la derrota nazi en 1945. Los maquis trataban de colaborar con la anhelada intervención de los aliados en España. La dura represión y el final de las esperanzas de una intervención exterior llevaron a que en 1948 el PCE renunciara a la lucha armada y llamará a los guerrilleros a huir del país.

La oposición interior en la posguerra

La represión de la guerra y la posguerra desmanteló los cuadros políticos y sindicales de la izquierda. Las primeras huelgas en 1946-1947 fueron duramente reprimidas y la oposición continuó silenciada.

Las primeras protestas sociales y la crisis universitaria de 1956

En 1951, el boicot a los tranvías de Barcelona por la subida de tarifas constituyó la primera protesta de masas en la historia del franquismo.

En la universidad, las tensiones fueron creciendo en demanda de más libertad en las cátedras y en las aulas. El malestar universitario culminó en los incidentes de la Universidad Complutense de Madrid en 1956 con enfrentamientos entre los estudiantes y los falangistas del SEU. Estos incidentes, que provocaron la dimisión del ministro de Educación, Ruiz-Giménez, mostraron la aparición de una nueva generación, formada esencialmente por los hijos de los vencedores, que iniciaba su oposición a la dictadura.

 

II El Franquismo desde 1959 hasta 1975.

6) Evolución económica y social 1959-1975

El Plan de Estabilización de 1959

Diseñado por los tecnócratas del Opus Dei, que habían accedido al gobierno en 1957, este plan económico fue elaborado siguiendo las indicaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Se trataba ante todo de liberalizar la economía, acabando con el período autárquico e intervencionista. Se recortó el gasto público y disminuyó el intervencionismo del Estado, a la vez que se abría la economía al exterior, devaluando la peseta y liberalizando las inversiones extranjeras.

Las consecuencias se apreciaron en poco tiempo. A partir de 1961, tras reducirse el déficit del Estado y recibir abundantes inversiones del exterior, España inició un acelerado crecimiento económico.

 

El desarrollo económico de los años sesenta

El período 1961-1973 vino marcado por un rápido crecimiento industrial y del sector servicios. La apertura económica al exterior provocó un verdadero aluvión de inversiones extranjeras que llegaron atraídas por los bajos salarios.

El desarrollo industrial desencadenó una intensa emigración de mano de obra campesina hacia las ciudades y hacia Europa (emigrantes que mandaban importantes remesas de dinero). A la vez que la agricultura se modernizaba, amplias zonas del interior quedaban desertizadas.

En el terreno comercial, España alcanzó un superávit en su balanza de pagos. El tradicional déficit de la balanza comercial se vio compensado por los ingresos procedentes del espectacular desarrollo del turismo, las inversiones extranjeras y las remesas enviadas por los emigrantes en Europa.

Para tratar de encauzar el crecimiento económico, el gobierno aprobó a partir de 1963 varios Planes de Desarrollo. Basados en los incentivos fiscales y en las ayudas estatales tuvieron un resultado bastante inferior al previsto. La economía siguió creciendo pero la planificación no funcionó. El mejor ejemplo fue el creciente desequilibrio entre las diferentes regiones del país.

En definitiva el período 1961-1973 estuvo marcado por un gran desarrollo económico, inserto en un marco general de expansión europea y mundial. Ese contexto exterior favorable permitió abundantes inversiones extranjeras, una masiva llegada de turistas y la eliminación del paro mediante la emigración a Europa.

Los grandes cambios sociales de los años sesenta. La sociedad de consumo

Tras los duros años de la posguerra, en los que la sociedad española había quedado anclada a un tipo de sociedad arcaica, los años sesenta presenciaron un acelerado cambio social. Estos fueron algunos de sus principales rasgos:

Masiva emigración del campo a las ciudades y a Europa occidental. Más de un millón de españoles se desplazaron a Francia, Alemania, Suiza, Bélgica y otros países europeos para desempeñar los trabajos que no querían los nativos.

La emigración trajo consecuencias positivas como la reducción del paro o el ingreso de las abundantes remesas enviadas por los emigrantes, pero trajo consigo el desarraigo humano que toda emigración implica y la agudización de las diferencias de riqueza entre las diversas regiones del país.

Fuerte incremento de la población. A la vez que se reducía la tasa de mortalidad, la tasa de natalidad se mantuvo en valores muy altos e incluso aumentó.

Para atender las necesidades de esta población creciente el gobierno no aumentó el gasto público lo que llevó a que los servicios públicos fueran claramente insuficientes:

En el terreno educativo el número de escuelas e institutos fue muy por detrás de las necesidades de una creciente población infantil y juvenil. Aunque se crearon algunos enormes hospitales y desde 1963 aumentaron las prestaciones sanitarias y los sistemas de pensiones, la cobertura sanitaria siguió estando muy alejada de lo que requería una sociedad moderna.

El crecimiento demográfico provocó un enorme déficit en vivienda que trató de resolverse mediante grandes operaciones inmobiliarias en las ciudades españolas. Estos nuevos barrios nacieron a menudo sin equipamientos sociales y urbanos básicos.

La sociedad de consumo

Pese a sus limitaciones, el desarrollo económico propició la aparición de la sociedad de consumo en España. La extensión del uso de electrodomésticos, dos tercios de los hogares tenían televisión en 1969, y del coche, un cuarto de las familias españolas poseían un automóvil ese mismo año, fueron los elementos que mejor ejemplificaron la nueva sociedad.

La sociedad de consumo, caracterizada por el acceso a más información y por una mayor movilidad, trajo, especialmente entre los más jóvenes, una nueva mentalidad que chocaba con el tradicionalismo del régimen:

– Progresiva relajación de la importancia de la Iglesia.

Nuevos hábitos de relación social y nuevas pautas de relación entre ambos sexos.

Modas, costumbres e indumentarias que llegaron a través del turismo.

7) Evolución política y oposición al Régimen (1959-1975)

El inmovilismo político de los sesenta

Pese a los profundos cambios económicos y sociales de la década de los sesenta, el inmovilismo, la ausencia de cambios importantes, caracterizaron a la política del período.

No obstante, se pueden reseñar algunos elementos nuevos que posteriormente tendrían gran trascendencia:

– La renovación de la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II propició el alejamiento de la Iglesia y el régimen franquista. Las tensiones fueron crecientes entre los que habían sido estrechos aliados. El Concilio Vaticano II favoreció la extensión de movimientos católicos de base críticos con el franquismo que colaboraban con los partidos de oposición y el movimiento obrero. Incluso, sectores influyentes de la Iglesia Católica mostraron una creciente lejanía respecto a la dictadura.

Resurgimiento de las tensiones nacionalistas y aparición del terrorismo de ETA.

En 1959, un grupo de jóvenes abandonaron el PNV y crearon ETA, Euzkadi ta Askatasuna, (Patria Vasca y Libertad). Junto a un cada vez más influyente PNV, ETA fue acrecentando su protagonismo con sus acciones terroristas. Los movimientos nacionalistas también se reforzaron en diversas capas sociales de Cataluña.

Aumento de los conflictos laborales desde 1961. Las reivindicaciones de las huelgas fueron pasando poco a poco de cuestiones laborales (salarios, jornada de trabajo) a la denuncia política y a la concienciación política antifranquista. (libertades sindicales y políticas). En el terreno sindical destaca el nacimiento en 1962 de las Comisiones Obreras (CC.OO.). Propiciadas por el Partido Comunista, se basaron en el aprovechamiento de las fisuras legales que permitía la legislación franquista y en la infiltración en la Organización Sindical. Los sindicatos históricos, la UGT y la CNT, apenas tuvieron presencia durante la dictadura.

– Los diferentes grupos políticos se adaptaron de diferente forma a la dura represión del franquismo y a la evolución de la sociedad española. Mientras que el PSOE se convirtió en un partido débil y dividido entre sus dirigentes del exilio y del interior, el PCE pasó a constituirse en el principal partido de la oposición con una fuerte estructura clandestina. Mientras, los anarquistas, así como los republicanos, prácticamente desaparecieron.

– La oposición de liberales o monárquicos solo apareció al final de la Dictadura en torno a algunos medios de comunicación.

– Participando en la medida de la posible de un contexto internacional marcado por la protesta juvenil (mayo del 68), el movimiento estudiantil se extendió y las protestas estudiantiles alcanzaron una importante repercusión social.

Los cambios sociales y la proximidad de la muerte del dictador facilitaron la extensión de las actividades de oposición a la dictadura.

En definitiva, sin poder derrumbar al régimen franquista, los movimientos de oposición consiguieron crear una amplia red social de contestación a la dictadura que aflorará tras la muerte de Franco y que fue clave para la transición a la democracia.

La respuesta del régimen a cualquier disidencia siguió siendo puramente represiva.

Dos ejemplos bastan:

– En 1963, un militante clandestino del Partido Comunista, Julián Grimau, fue ejecutado por delitos cometidos en la guerra civil. Las protestas internacionales fueron generalizadas.

– En 1962, tras pedir España la adhesión a la CEE, un grupo de representantes de la derecha liberal que vivían en el exilio se reunió en Munich y pidió que no se admitiera a España hasta que no se estableciera en el país un régimen democrático basado en las libertades políticas. La prensa franquista organizó un enorme escándalo contra lo que se vino a denominar el Contubernio de Munich.

Mientras el régimen aplicó pequeños e insuficientes cambios legislativos, que no cambiaron para nada su esencia dictatorial:

– La Ley de Prensa de 1966, aprobada por el entonces ministro de Información, Manuel Fraga, aunque levantó algo la presión de la censura, no significó ningún avance significativo.

–  La Ley Orgánica del Estado de 1966. Última de las Leyes Fundamentales del Movimiento que no trajo ningún cambio de interés.

–  Forzado por su avanzada edad, Franco tuvo finalmente que designar un sucesor. En 1969, Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII, fue designado sucesor “a título de Rey”, descartando a don Juan por su exigencia de reformas políticas (ambos habían llegado a un acuerdo para ello en 1948). El príncipe prestó juramento de fidelidad a los principios del Movimiento, recibiendo el título de príncipe de Asturias. La idea de Franco era la continuación del movimiento «con un rey a la cabeza» como decía la propaganda de la época.

Una creciente oposición en los setenta

Los años finales de los sesenta y los principios de los setenta vinieron marcados por un fuerte crecimiento de la oposición en las fábricas, donde había renacido un sindicalismo clandestino y en las universidades.

La represión fue la respuesta. La policía política, la Brigada Político-Social, no dudaba en aplicar la tortura en las comisarías. Los opositores al régimen pasaron a ser juzgados por un tribunal especialmente creado para ejecutar la represión, el Tribunal de Orden Público.

En ese contexto tuvo lugar el primer atentado de ETA. La respuesta fue una represión indiscriminada que, de hecho, provocó el aumento del apoyo social a la banda.

Un momento clave fue la celebración en 1970 del denominado Juicio de Burgos ante una corte militar. Nueve etarras fueron condenados a muerte, lo que desencadenó protestas internacionales y en el país. La presión internacional llevó a que finalmente las condenas fueron conmutadas. La brutalidad del franquismo provocó que muchos entre la opinión liberal y de izquierdas no se dieran cuenta del real significado del terrorismo nacionalista de ETA.

La avanzada edad del dictador y la creciente presión de la oposición llevaron a la formación de dos tendencias dentro del régimen. Por un lado, los que se empezaron a llamar “aperturistas”, estos, sin cuestionar la figura de Franco, defendieron la necesidad de aplicar pequeñas reformas en un sentido democrático y parlamentario. Por otro lado, lo que se vino a denominar el “bunker”. Aquí se agruparon los sectores más extremistas y violentos, contrarios a cualquier cambio.

Para aliviar al senil Franco de las tareas cotidianas de gobierno, en 1973, Carrero Blanco, un militar partidario de la línea dura, fue nombrado presidente del gobierno.

Carlos Arias Navarro fue nombrado ministro de Gobernación. Franco plantea su sucesión: el rey como jefe del Estado “franquista” y Carrero como jefe del gobierno, ambos sustituyéndole a él, que hasta ese momento tenía todo el poder.

El nuevo gobierno se estrenó con la organización el 20 de diciembre de ese mismo año de un juicio, el Proceso 1001, contra dirigentes del sindicato clandestino Comisiones Obreras. Entre ellos su principal líder, el comunista Marcelino Camacho.

Ese mismo día, ETA consiguió dar el golpe más importante de su historia, Carrero Blanco fue asesinado en Madrid. La muerte de su principal colaborador fue un duro golpe para un Franco cada vez más próximo a su final.

Los últimos momentos de la vida de Franco

La vida del dictador terminó en un contexto complejo y conflictivo: El enfrentamiento con la Iglesia llegó a extremos que hubieran sido inconcebibles unos años antes. Ante la amenaza de expulsar de España a Añoveros, obispo de Bilbao que había publicado una pastoral defendiendo la identidad cultural y lingüística del pueblo vasco, el Vaticano contestó con la advertencia de que tal expulsión significaría la ruptura del Concordato y la excomunión de quien lo llevara a cabo.

En septiembre de 1975, tras un juicio militar, fueron condenados a muerte y ejecutados cinco militantes del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico – organización terrorista creada dos años antes) y de ETA. De nuevo, hubo grandes protestas internacionales.

El rey marroquí Hassan II organizó la Marcha Verde, reclamando el Sahara occidental español. En el momento en que se iniciaba la agonía de Franco, el gobierno cedió y, violando el mandato de la ONU, España entregó su antigua colonia a Marruecos y Mauritania.

Finalmente, tras tres meses y medio de enfermedad, Franco murió el 20 de noviembre de 1975.

Imágenes del tema 12

Sitio de Madrid durante la Guerra Civil

Entrega de fusiles a la población de Madrid por el gobierno de la República, 18 de julio de 1936

Los generales Franco, Mola y Cavalcanti en Burgos

Prisioneros republicanos en un campo de concentración cerca de Barcelona

Ilustración de la portada de la revista juvenil Flechas y Pelayos (2 de octubre de 1938)

Madre e hija observando el bombardeo de los aviones en Bilbao

Textos del tema 12

1.- El “plan” de “El Director”
Tan pronto tenga éxito el movimiento nacional, se constituirá un Directorio, que lo integrará un presidente y cuatro vocales militares. El Directorio ejercerá el poder en toda su amplitud, tendrá la iniciativa de los Decretos-Leyes que se dicten. Dichos Decretos-Leyes serán refrendados en su día por el Parlamento Constituyente elegido por sufragio, en la forma que oportunamente se determine.
Los primeros Decretos-Leyes serán los siguientes:
a.- Suspensión de la Constitución de 1931.
b.- Cese del Presidente de la República y miembros del gobierno.
c.- Defensa de la Dictadura Republicana.
d.- Disolución de las actuales Cortes.
El Directorio se comprometerá durante su gestión a no cambiar el régimen republicano, mantener en todo las reivindicaciones obreras legalmente logradas y adoptar cuantas medidas estimen necesarias para crear un Estado fuerte y disciplinado
General Mola. Documento de circulación clandestina. 1936

2.- Primeras noticias del levantamiento en ambos bandos. Exageraciones contrapuestas

El Gobierno legal de la República

«Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en armas contra la República, sublevándose con¬tra la propia Patria y realizando un acto vergonzoso y criminal de rebeldía contra el poder legítimamente constituido.
El Gobierno declara que el movimiento está exclusivamente circunscrito a determinadas ciudades de la zona del Protectorado, y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a tan absurdo empeño. Por el contrario, los españoles han reaccionado de un modo unánime y con la más profunda indignación contra la tentativa reprobable y frustrada ya en su nacimiento.»
Emitido por radio, la mañana del 18 de julio de 1936.

Los militares sublevados

«Españoles: el Ejército es dueño de toda España, menos de algunos puntos aislados donde luchamos con ventaja. Las columnas victoriosas que se dirigen a Madrid están en el Guadarrama, a pocos kilómetros de la capital, que no tardará en caer en nuestras manos. El general Franco se encontraba ayer en Córdoba al frente de una fuerte columna de tropas procedentes de África.’
Es inútil oponerse al avance de la mayor parte del pueblo español sano, que sólo desea una España libre de odios.»
EL GENERAL MOLA, 19 de julio de 1936.

3.- Inicio de la sublevación militar.

«Don Francisco Franco Bahamonde, General de división, Jefe Superior de las fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario
HAGO SABER:
Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.
Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República para llevar a cabo la labor anunciada.
ORDENO Y MANDO:
Artículo 1° Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio del Marruecos español y, como primera consecuencia, militarizadas todas las fuerzas armadas…»
Melilla, 17 de Julio de 1936

4.- Manifiesto de Franco
La situación de España es cada vez más crítica. La anarquía reina en la mayoría de los campos y pueblos. Huelgas revolucionarias de todo orden paralizan la vida de la población, arruinando y destruyendo sus fuentes de riqueza (…). Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas engañadas y explotadas por los agentes soviéticos se unen la malicia y negligencia de las autoridades de todas clases.
Justicia e igualdad ante las leyes ofrecemos, paz y amor entre los españoles, trabajo para todos, justicia social llevada a cabo sin encono ni violencia y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza (…). El espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestro pecho (…) haciendo reales en nuestra patria `por primera vez y en este orden la trilogía libertad, fraternidad e igualdad.
   Radio Las Palmas, madrugada del 18 de julio de 1936

5.- La represión.
«Agustín era un mozo sin inquietudes políticas. Lo que estaba pasando en España no era de su incumbencia. A él sólo le interesaba su lucha diaria con la tierra de labor. Esa tarde volvía de la huerta con el azadón al hombro, dispuesto a pasarlo bien en la taberna. En la carretera se encontró con Miguel, un muchacho de las Juventudes Socialistas; también Miguel regresaba del trabajo en la huerta, y juntos caminaron hacia el pueblo. Sin saberlo, iban al encuentro de una de esas aventuras que sólo se viven una vez. En el camino se cruzaron con un requeté navarro que paseaba con uno de los nuevos concejales.
El concejal pronunció unas palabras que, en sí mismas, eran inofensivas:
-Mira, ahí tienes a uno de los más rojos del pueblo.
El requeté no podía oír esto sin entrar en santa indignación. Se despidió de su acompañante y siguió a los muchachos.
-Venga, veniros conmigo.
-¿A dónde?
-Al Ayuntamiento.
-¡Si nosotros no hemos hecho nada!
-Eso ya lo veremos allí.
Y nadie se preocupó de averiguarlo. Entraron en la celda donde había ya otras tres personas. El único que no tenía mucho miedo era Agustín, seguro de que podría aclarar las cosas antes de la noche.
Ya oscurecido, al terminar su partida de dominó, los requetés salieron de la taberna y se enfrentaron con la excitante noche veraniega. Alguien preguntó:
-¿Hay algún rojo en el Ayuntamiento?
-Seguro que hay alguno.
-Pues vamos a por ellos.
Y así fue como los cinco hombres fueron conducidos a las tapias del cementerio y la noche se llenó de disparos.»

Julio de 1936, Rincón de Soto (Rioja), pue¬blo ocupado por los rebeldes
PABLO URIEL: Mi Guerra Civil Valencia, 1988.

6.- Unamuno y Millán Astray: la razón y la fuerza (30 de septiembre de 1936)
«Sumamente significativo fue el episodio protagonizado por Miguel de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca de la que era rector.
En el acto, presidido por un gran cuadro de Franco, estaban presentes la esposa de éste, Carmen Polo, el obispo de Salamanca y las autoridades locales, así como el general José Millán Astray, alto mando militar de la Legión (…). El gene¬ral tomó la palabra para afirmar lo siguiente, ante un auditorio enfervorizado: “Los catalanes y los vascos son cánceres en el cuerpo de la nación. El cirujano de hierro que es el fascismo sabrá cómo extirparlos y lo hará cortando en carne viva, sin escrúpulos ni falsos sentimentalismos”. De entre el público surgió un grito expresando el lema favorito del general; “¡Viva la muerte!’. Fue en aquel momento en que Unamuno, a quien correspondió la palabra, levantóse con lentitud y apoyó cansa¬do sus manos en la gran mesa. Se hizo silencio y el filósofo vasco habló: “Sé que estáis esperando mis palabras con verdadera expectación e interés. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. Muchas veces callar equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado cómo complicidad.
Hace un momento he escuchado el necrófilo e insensato grito de Viva la Muerte’. El general Millán Astray es un inválido. Él es un inválido de verdad. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente hay hoy en España demasiados mutilados y si Dios no lo remedia pronto habrá muchísimos más. Me sobrecoge el pensar que el general Millán Astray pudiera algún día dictar leyes y normas. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes es hasta cierto punto lógi¬co que encuentre un terrible alivio a su situación viendo cómo en torno suyo se multiplican los mutilados.”
En aquel instante el general se levantó violentamente gritando entre el clamor falangista: “¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la Muerte!’. Unamuno hizo otra pausa y esperó que cesaran los gritos y con voz lenta concluyó: “Éste es el templo de la inteligencia. Y yo, aquí donde me veis, soy un sumo sacerdote. Estáis, pues, profanando su sagrado recinto. Y debo además deciros lo siguiente: Venceréis, qué duda cabe, porque tenéis la razón de la fuerza, pero nunca podréis convencer, porque para convencer hay qué persuadir, y para persuadir carecéis de lo más elemental: de la fuerza de la razón y del derecho. Nada más: me parece inútil pediros que penséis en España. He dicho”.
Según parece, se hizo un denso silencio, seguido de actitudes hostiles contra el ilustre anciano que salió del recinto protegido por varias personas y la mujer de Franco. Nunca más Unamuno apareció en público, siendo ordenada su detención domiciliaria.»
A.    JUTGLAR: H.ª de España. Barcelona,1989.
7.- Niños en el Madrid sitiado (1937)
«Los niños asistían a las escuelas situadas en los refugios antiaéreos o iban a la Gran Vía a recoger metralla al rojo vivo… El bombardeo artillero no solía comenzar hasta las seis de la tarde. Los chiquillos esperaban en las travesías del extremo sur de la Gran Vía hasta que oían los cañones, el silbido del obús al surcar el aire y el ruido de la explosión al caer sobre la Telefónica. Entonces salían todos ellos corriendo a la calle para recoger el metal ardiente. A los chiquillos nos parecía algo precioso, digno de coleccionarse. Una noche en que las cosas se pusieron más calientes que de costumbre, me refugié en la tienda de un zapatero. Al disiparse el humo, en la calle vi a un hom¬bre al que la explosión acababa de arrancarle la cabeza… Ví a dos críos de unos 8 años jugando a las cani¬cas. En la entrada de un cine había una vieja tomando el sol invernal. De repente dos obuses cayeron sobre la plaza… Uno de ellos explotó, el otro quedó enterra¬do en el suelo. Uno de pequeños levantó la cabeza: “Abuela, están disparando. Váyase a casa, coño, que ahora sólo los hombres pueden estar en la calle”. Volviéndose a su compañero, dijo: “Venga tira, que ahora te toca a ti…”»
R. FRASER: Recuérdalo tú y recuérdalo a los otros. Historia oral de la guerra civil española. Barcelona, 1979.

8.- Destrucción de Guernica
La versión franquista.
Guernica está destruida por el incendio y la gasolina. La han incendiado y la han convertido en ruinas las hordas rojas al servicio criminal de Aguirre, presidente de la república de Euskadi. El incendio se produjo ayer y Aguirre ha lanzado la mentira infame –porque es un delincuente común- de atribuir a la heroica y noble aviación de nuestro Ejército Nacional ese crimen. Puede probarse en todo momento que la Aviación no voló ayer a causa de la niebla ni por Guernica ni sobre ningún otro punto del frente de Vizcaya. Hoy sí ha volado la Aviación sobre Guernica. Ha volado y ha tomado fotografías del incendio de Guernica que aparece casi totalmente destruía.
Aguirre acaba de intentar la más trágica y despreciable de las farsas. Ha quemado, ha destruido Guernica, la ciudad Santa de los Vascos. Dentro de poco no le quedará al mundo duda alguna; pero, además de las pruebas que se han aportado ya sobre la infamia de Aguirre y las que se aportarán todavía aquí está a la vista de todo el mundo, la España reconquistada por Franco, serena, tranquila, libre, feliz junto a su Ejército, que vence al enemigo y reconstruye su patria, mientras las hordas rojas, asesinan, martirizan, incendian, destruyen y llevan el caos por todas partes.
Diario de Burgos (29-4-1937)

La versión republicana
Se comprende que las emisoras y los periódicos al servicio de los fascistas españoles y sus aliados de Alemania e Italia nieguen porfiadamente los actos vandálicos, sin precedentes en la historia de la humanidad, cometidos en la histórica villa de Guernika y en Durango. El mundo entero ha acogido estos hechos con un gesto de horror, la conciencia universal se ha estremecido al conocer manifestaciones tan inconcebibles de bestialidad. Ha podido ver el mundo, demasiado pasivo, suicidamente indiferente ante los desmanes fascistas, a qué extremos de aberración es capaz de llegar el fascismo cuando se propone extender su hegemonía.
Por eso, por táctica y no por arrepentimiento, el fascismo español niega estos hechos horrendos y pretende alejar de si la responsabilidad de los mismos, pretendiendo hacer creer lo increíble: que fueron las fuerzas defensoras de Euskadi las que incendiaron Guernica, como si el mundo pudiera caer en tanta inocencia como para admitir que sean quienes han de defenderse los que se destruyen a si mismos.
¿Qué podrá alegar en justicia quien no vacila en destruir un pueblo indefenso? ¿Qué otro recurso les cabe que negar, que sentirse asustados de su propio crimen por las consecuencias que él les acarrea en el concierto de la humanidad?
Diario de Bilbao (5-5-1937)

9.- La vida en las trincheras (Frente de Aragón, 1938)
«En la posición también había cambios. El nuevo capitán, era un oficial que no toleraba quietud en sus hombres. Les obligó a un inmenso trabajo de fortificación y reposición de las alambradas. Los soldados no podían eludir este trabajo porque en cualquier momento se presentaba el Capitán, que había requisado una motocicleta averiada, que él mismo había reparado. Era un hombre activo, eficaz e inteligente. Se había evadido de la zona republicana, dejando allí a su mujer y a dos hijos, cuyo canje se estaba entonces gestionando… Con sus hombres era implacable y exigente. Su ruidosa motocicleta se hacía oír varias veces al día, siempre recibida por las maldiciones de los soldados, que tenían que abrir zanjas en un suelo de inclemente dureza. Pocos días después de mi llegada, un sargento me trajo un plato lleno de exquisita miel.
-No crea usted, es un botín de guerra; es una miel casi republicana.
Me llevó hasta el parapeto, de cara a las lejanas posiciones enemigas.
-Mire usted; allí, a medio camino entre los rojos y nosotros, hay una cañada. Un día vimos que salía de allí una columna de humo. Al día siguiente hicimos una descubierta para ver lo que sucedía y encontramos unas colmenas abandonadas. Desde entonces, alternativamente, los rojos y nosotros vamos con frecuencia para completar nuestras despensas; el humo sirve para alejar a las abejas y para avisar al enemigo de nuestra pre¬sencia. Ni ellos ni nosotros tenemos deseos de encontrarnos allí. Respetamos nuestro turno religiosamente.»
PABLO URIEL: Mi guerra civil. Valencia, 1988
10.- La postura de Portugal
Desde los primeros momentos de la insurrección militar de España, la parcialidad de Portugal a favor de los rebeldes ha sido clara, manifiesta y no disimulada.
Podemos asegurar que fueron dadas mayores facilidades para que las labores preliminares del movimiento sedicioso se desarrollasen con las mayores garantías de seguridad y eficacia (…).
Generales significadísimos como el fallecido Sanjurjo, Cavalcanti… algunos altos jefes de la marina española, en conexión con los dirigentes del tradicionalismo español,  (…) se reunían constantemente en Estéril y en Espinho, manteniendo relación directa con los comités rebeldes que actuaban en España, valiéndose para ello de jóvenes fascistas. La afluencia de militares españoles en el mes de mayo fue extraordinaria, causando incluso extrañeza en las autoridades de la frontera portuguesa.
C. Sánchez Albornoz, embajador de España en Portugal en 1936

11.- La postura de Italia
En España ya se han formado dos frentes. Como uno están alemanes e italianos; con otro franceses, belgas y rusos. El Duce está de acuerdo con Hitler en opinar que la determinación de los dos frentes es ya un hecho consumado. Italia ha apoyado y sigue apoyando a los españoles sin condiciones. Mucha sangre italiana se ha derramado y las Baleares han sido salvadas con ayuda de hombres y material italiano. Ahora lo importante es vencer. Después de la victoria no pediremos a España nada que pueda modificar la situación geográfica del Mediterráneo. Sólo pediremos a España que no desarrolle una política contraria a los intereses de Italia. Nuestra acción en España es una prueba efectiva de nuestra participación en la lucha antibolchevique.
  G. Cianao. Ministro de Asuntos Exteriores de Italia (1936-1943)

12.- Francia declara la “No intervención” (16 de agosto de 1936)
“El gobierno de la República francesa, deplorando los trágicos acontecimientos de que es teatro España; decidió abstenerse rigurosamente de cualquier ingerencia directa o indirecta en los asuntos internos de este país, animado de la voluntad de evitar cualquier complicación perjudicial  al mantenimiento de las buenas relaciones entre los pueblos; declara lo siguiente:
1.- El Gobierno francés prohíbe en lo que concierne, la exportación directa o indirecta, la reexportación y el tránsito a España, (…) de todas las armas, municiones y material de guerra así como de todas las aeronaves montadas o desmontadas, y de toda nave de guerra.
2.- Esta prohibición se cursa a los contratos en curso de ejecución.
El gobierno francés, en lo que concierne, pondrá en ejecución esta declaración apenas se hayan adherido a ella los gobiernos británico, alemán, italiano, soviético y portugués”.

13.- Nota del Gobierno español al Comité de Londres
“… El Gobierno de la República se cree obligado a dirigir un solemne llamamiento a la conciencia de los Gobiernos de Francia y Reino Unido, como iniciadores del acuerdo de no-intervención, sobre la tremenda y peligrosa iniquidad de mantener en vigor dicho acuerdo cuando su violación abierta, confesada pública y cínicamente por los Gobiernos de Alemania e Italia, a favor de los rebeldes, es cosa tan notoria…
Italia y Alemania no han cesado un instante desde que estalló la rebelión española de proveer a los rebeldes no sólo con inmensas cantidades de material bélico de todas clases… sino de considerables masas de combatientes y gran número de expertos, formando parte de los ejércitos regulares de ambos países (…)”.
Pablo de Azcárate, embajador en Londres en 1937.

14.- Guerra y Revolución: la visión anarquista
Que quede bien entendido que no estamos luchando por la república democrática. Estamos luchando por el triunfo de la revolución proletaria. La revolución y la guerra son inseparables. Todo lo que se diga en sentido contrario es contrarrevolución reformista.
Boletín de Información de la CNT-FAI (enero,1937)

15.- Negrín y el apoyo comunista
En la política interior aquí se ha llegado a una unidad que aún no es perfecta pero si se tienen en cuenta el periodo de anarquía por el que hemos pasado, no deja de ser satisfactoria.
Por influjos exteriores, por influjo de la propaganda enemiga; por celos de partidos que han perdido vitalidad o no han encontrado arraigo en el pueblo, sigue manteniéndose una enconada y dura campaña contra los comunistas. Yo no debo ocultárselo a Vd., a quien no vacilo en decirle que son mis mejores y más leales colaboradores. Los más propicios a la abnegación y al renunciamiento en aras de la victoria. Pero el hecho es que el menor pretexto sirve de motivo para emponzoñar el ambiente intentando hacer creer que el gobierno está manejado por influencias extrañas.
Grave es el problema que nos plantea el abastecimiento, estrechamente ligado con la situación financiera. Sobre el particular urge llegar a acuerdos concretos, pues su demora puede ser perniciosa para el desarrollo de la guerra.
Carta de Negrín a Stalin (11-11-38)

16.-Los Trece Puntos de Juan Negrín

“          1. La independencia de España.
2. Librar a España de los militares extranjeros invasores.
3. República democrática con un gobierno con autoridad plena.
4. Plebiscito para determinar la estructuración jurídica y social de la República española.
5. Libertades regionales sin detrimento de la unidad española.
6. Conciencia ciudadana generalizada por el Estado.
7. Garantía de la propiedad legítima y protección a la producción.
8. Democracia campesina y liquidación de la propiedad semifeudal.
9. Legislación social que garantice los derechos de los trabajadores.
10. Mejora cultural, física y moral de la Raza.
11. Ejército al servicio de la Nación, libre de tendencias y partidos.
12. Renuncia a la guerra como instrumento de política nacional.
13. Amnistía amplia para los españoles que quieran reconstruir y engrandecer España “.

17.- El discurso de las tres “P”
No tengo el optimismo de un Pangloss ni voy a aplicar a este drama español la simplísima doctrina del adagio de que “no hay mal que por bien no venga”. No es verdad. Pero es obligación moral, sobre todo de los que padecemos la guerra, cuando se acabe como nosotros queremos que se acabe, sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible y, cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que se acordarán, si alguna vez sientes que les hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen selección: la de esos hombres que han caído embravecidos por la batalla, luchando magnánimamente por un ideal grandioso, que, ahora abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna, que dice a todos sus hijos: Paz, Piedad y Perdón.
Manuel Azaña, Presidente de la República 1939

18.- Franco, jefe de Estado y Generalísimo
La Junta de Defensa Nacional, creada por Decreto de 24 de julio de 1936, y el régimen provisional de mandos combinados respondían a las más apremiantes necesidades de la liberación de España.
(…) Razones de todo linaje señalan la alta conveniencia de concentrar en un solo poder todos aquellos que han de conducir a la victoria final y al establecimiento, consolidación y desarrollo del nuevo Estado, con la asistencia fervorosa de la Nación
En consideración a los motivos expuestos y segura de interpretar el verdadero sentir nacional esta Junta, al servicio de España, promulga lo siguiente:
Artículo 1.- En cumplimiento del acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional se nombra Jefe del Gobierno del Estado Español al Excelentísimo señor General de División don Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado.
Artículo 2.- Se le nombra asimismo, Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire, y se le confiere el cargo de General Jefe de los ejércitos de operaciones.
Decreto de 29-9-1936

19.- Decreto de Unificación
Llegada la guerra a punto muy avanzado y próxima la hora victoriosa, urge acometer la gran tarea de la paz, cristalizando en el estado nuevo el pensamiento y el estilo de nuestra Revolución Nacional. Unidos por un pensamiento y una disciplina común, los españoles todos han de ocupar su puesto en la gran tarea. Esta unificación que exijo en el nombre de España no quiere decir ni conglomerado de fuerzas, ni mera concentración gubernamental, ni unión pasajera.
Art 1.- Falange Española y Requetés se integran, bajo mi jefatura, en una sola entidad política de carácter nacional, que de momento se denominará Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Quedan disueltas las demás organizaciones y partidos políticos.
Art 2.- Serán órganos rectores de la nueva entidad política nacional el Jefe del Estado, un Subsecretario o Junta Política y el Consejo Nacional.
Art 3.- Quedan fundidas en una sola Milicia Nacional las de Falange Española y de Requetés.
Salamanca, 19 de abril de 1937. Francisco Franco. BOE, 20 de abril de 1937

20.- Carta colectiva del episcopado español: la postura de la Iglesia.

“El 27 de de febrero de 1936, a raíz del triunfo del Frente Popular, la Komintern rusa decretaba la revolución española y la financiaba con exorbitantes cantidades. El 1º de mayo siguiente centenares de jóvenes postulaban públicamente en Madrid “para bombas y pistolas, pólvora y dinamita para la próxima revolución”.
La guerra es, pues, como un plebiscito armado. La lucha de los comicios de 1936, en que la falta de conciencia política del gobierno nacional dio arbitrariamente a las fuerzas revolucionarias un triunfo que no habían logrado en las urnas, se transformó por la contienda cívico-militar, en la lucha cruenta de un pueblo partido en dos tendencias: la espiritual, del lado de los sublevados, que salió a la defensa del orden, la paz social, la civilización tradicional y la patria, y muy ostensiblemente en un gran sector, para la defensa de la religión; y de otra parte, la materialista, llámese marxista, comunista o anarquista, que quiso sustituir, la vieja civilización de España, con todos sus factores, por la novísima civilización de los soviets rusos (…)
Primero. Que la Iglesia, a pesar de su espíritu de paz y de no haber querido la guerra ni haber colaborado con ella, no podía ser indiferente en la lucha: se lo impedía su doctrina y su espíritu, el sentido de conservación y la doctrina de Rusia (…)
Cuarta. Hoy por hoy no hay en España más esperanza para reconquistar la justicia y la paz, y los bienes que de ellas derivan, que el triunfo del movimiento nacional. Tal vez hoy menos que en los comienzos de la guerra porque el bando contrario, a pesar de todos los esfuerzos de sus hombres de gobierno, no ofrece garantías de estabilidad política y social.
  1 de julio de 1937
21.- La supresión de la coeducación
“Las disposiciones de la Junta de Defensa Nacional, encaminadas a la moralización de las costumbres, suprimieron la coeducación en los centros de enseñanza secundaria y similares. En las poblaciones donde existe más de un Instituto, se transforma uno en Instituto femenino. Cuando el triunfo seguro  del glorioso Ejército nacional quede consumado, se podrá fijar el número de Institutos femeninos que conviene fijar en las capitales no sometidas.
Constituirá el ideal que el profesorado de estos Institutos, excepto el de Religión, fuese completamente femenino”.
Boletín oficial, 25 de septiembre de 1936.