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Tema 15. Los gobiernos democráticos (1979-2000)

1 mayo, 2012

TEMA 15. LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1979-2000).

1 INTRODUCCIÓN.

Desde 1979 hasta el presente, España ha atravesado tres etapas políticas distintas. La primera, de gobierno de la UCD, se prolongaría hasta 1982, año en que triunfó en las elecciones legislativas el PSOE, que gobernó durante catorce años, hasta 1996. La tercera comenzó cuando en marzo de ese año triunfó en las elecciones legislativas el Partido Popular.

La sociedad española ha vivido desde la consolidación de la democracia una época de cambio, de crecimiento y de modernización sin precedentes. Sin embargo, partiendo y apoyándose en el desarrollo que trajo la industrialización de los años sesenta.

2 LOS GOBIERNOS Y EL DECLIVE DE LA UCD (1979-1982).

2.1 LOS GOBIERNOS DE ADOLFO SUÁREZ.

En marzo de 1979 se celebraron elecciones legislativas, una vez terminado el período constituyente. El triunfo de UCD, más ajustado que en 1977, no significó el inicio de un período de estabilidad, pues las dificultades de la coyuntura eran todavía enormes.

La crisis económica se afrontó con una política de consenso, hilvanada en los Pactos de la Moncloa, que comportó la promulgación del Estatuto de los Trabajadores (1979) y el Acuerdo Nacional (1981). Sin embargo, no se emprendió una política de reformas de la estructura productiva, porque la vida política era la prioridad del gobierno.


El relativo fracaso de UCD en las elecciones municipales de abril de 1979, a partir de las cuales se constituyeron ayuntamientos de izquierdas en las grandes ciudades, anunció las inmediatas dificultades de la UCD. Pero fue el proceso autonómico y las divisiones internas lo que evidenció la debilidad del partido y precipitó la crisis del gobierno. El resultado de las elecciones autonómicas en el País Vasco y Cataluña (marzo de 1980), donde perdió la mitad de los votos conseguidos en 1979 a favor de otras fuerzas políticas, puso de manifiesto la pérdida de apoyo de la política gubernamental. Al mismo tiempo, la oposición se consolidaba y se beneficiaba del malestar social y político.

Asimismo, las divisiones dentro de la UCD se acentuaron: existían discrepancias en los contenidos de las reformas básicas como la de Enseñanza (Estatuto de los Centros Docentes) y la de Administraciones públicas (Ley de Autonomía Universitaria, Ley de Incompatibilidades de los Cargos Públicos). También afloraron diferencias ideológicas entre los sectores más derechistas (democristianos, liberales y el reformismo franquista) y los de centro-izquierda (socialdemócratas).

Adolfo Suárez, pues, se mostró más eficaz en el desmantelamiento del franquismo que en la edificación de la democracia, y no consiguió un liderazgo incontestable dentro de la UCD, ni tampoco como presidente del gobierno. En mayo de 1980 tuvo que someterse a una moción de censura presentada por el PSOE en las Cortes. Desde entonces la parálisis gubernamental fue casi total, lo que repercutió en el incipiente sistema democrático. El gobierno no avanzaba en las reformas que permitían adecuar los aparatos del Estado a la nueva legalidad constitucional. Además, el terrorismo de ETA, GRAPO, FRAP, añadió una notable tensión en la construcción de la democracia y situó la violencia en primer plano de la vida política.

El 29 de enero de 1981 Adolfo Suárez dimitió como presidente del Gobierno y renunció a la dirección de la UCD.

 

2.2 EL 23 DE FEBRERO Y SUS CONSECUENCIAS.

 

La amenaza al sistema democrático provenía fundamentalmente de la reacción militar, de contenido ultra y corporativo. Un parte del Ejército era franquista y decididamente hostil al proceso democrático. En este sector la reivindicación del franquismo convivió con la alarma provocada por la legalización del Partido Comunista, por el desarrollo autonómico, por el terrorismo y por la anunciada reforma del propio Ejército. Estos factores precipitaron una acción subversiva que cristalizó en el golpe de Estado de 23 de febrero de 1981. Otros sectores de la extrema derecha, organizaron grupos de pistoleros como los Guerrilleros de Cristo Rey, la Triple A o el Batallón Vasco Español.

La trama golpista, con conexiones civiles, que pretendía la destrucción de la democracia aguardaba el momento propicio. Los golpistas aprovecharon la dimisión de Suárez y mientras se votaba la investidura del nuevo presidente en Las Cortes, Leopoldo Calvo Sotelo, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entraba y anunciaba la llegada de una nueva autoridad militar y mantenía como rehenes a todos los diputados.

El capitán general Milans del Bosch se sublevaba en Valencia y sacaba los tanques a la calle mientras se constataba el temor de la población civil y la división de los militares. Hasta que el Rey no compareció por televisión, de madrugada, y descalificó a los sublevados, no hubo seguridad del fracaso del golpe de Estado. Sólo un civil y 32 militares, con el general Alfonso Armada como oficial de mayor rango, fueron juzgados en un Consejo de Guerra: las penas fueron mínimas. Sin embargo, el Tribunal Supremo intervino, previo recurso del gobierno, y aumentó sensiblemente las condenas.

El fracaso del 23 de febrero representó el principio de la desaparición de la amenaza militar, aunque ésta tardaría algunos años en desvanecerse. La intentona militar había puesto de relieve la fragilidad del sistema democrático. El monarca, que había salido fortalecido de la sublevación a causa de su actuación contra la misma, convocó al día siguiente a los líderes parlamentarios a fin de reafirmar la lealtad de todos para con las instituciones. El 25 era investido Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del gobierno.

El 27 se celebraban en toda España manifestaciones multitudinarias en defensa de la democracia.

 

2.3 EL GOBIERNO DE CALVO SOTELO.

Calvo Sotelo inició una política de cierto consenso con el PSOE. El 22 de junio de 1981 se aprueba la Ley de Divorcio. El 30 de junio de 1982 se aprobaba la LOAPA (Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico), ley pactada con el PSOE. Ambos partidos pretendían limitar las competencias de las Autonomías. Los nacionalistas la recurrieron ante el Tribunal Constitucional, y en parte, fue rectificada.

La política exterior recibió un impulso notable. Los objetivos básicos eran la integración en la Comunidad Europea y la OTAN, y las relaciones con América Latina. El gobierno no obtuvo el apoyo socialista respecto a la entrada de España en la OTAN. El 29 de octubre de 1981 -con los votos en contra de las fuerzas de izquierda- el Congreso de los Diputados autorizaba la tramitación para la adhesión de nuestro país al Tratado del Atlántico Norte.

Los conflictos internos en el seno de UCD continuaban a pesar de que estaban llevando al partido a su destrucción. Los mayores problemas del gobierno se localizaban en su propio grupo parlamentario. Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 28 de octubre de 1982. La UCD se desmoronó.

 

  1. LOS GOBIERNOS DEL PSOE: 1982-1996

3.1. LA LLEGADA AL PODER

Desde el congreso de 1979, en el que el PSOE había abandonado el marxismo, el partido se fue abriendo a otras corrientes de pensamiento progresista al tiempo que adquiría una gran disciplina, con el objetivo de alcanzar el poder.

Para las elecciones de 1982 elaboró un programa electoral que proponía numerosas reformas, pero sin cuestionar l modelo de sociedad occidental. Se benefició de ser una fuerza bien cohesionada frente a la imagen de disgregación de UCD y PCE.

La victoria en las elecciones de 1982 fue espectacular, casi un 49 % de los votos y más de 10 millones de votos. Este éxito fue reforzado en las elecciones municipales y autonómicas de 1983. La gente se había decantado por la política del cambio que protagonizaban los socialistas.

El 3 de diciembre de 1982 Felipe González constituyó el primer gobierno enteramente socialista de la historia de España. Fue un gobierno que se caracterizó por la moderación política en la línea de la socialdemocracia europea.

3.2. LA ECONOMÍA

En el aspecto económico lo primero fue hacer una política de “ajuste”. El ministro de Economía, Miguel Boyer propuso sanear la economía: control de precios, del paro (800.000 puestos de trabajo fue una oferta electoral), reducción del déficit exterior y del déficit público. Al mismo tiempo se llevó cabo un proceso de reconversión industrial (naval y siderúrgico) que ya iniciaran los gobiernos de UCD (se vieron afectados unas 800 empresas y 83.000 trabajadores). Para reducir el paro en el campo se potenció el PER (Plan de Empleo Rural); para intentar industrializar las zonas deprimidas  se diseñaron las ZUR (Zonas de Urgente Industrialización). Otro aspecto destacado de esta primera gestión fue la expropiación del holding de RUMASA, dirigido por José María Ruíz Mateos, debido a las irregularidades de la empresa.

De 1985 a 1990 se produjo una etapa de crecimiento económico superior a la media europea. Creció la producción industrial, los beneficios de las empresas, las inversiones extranjeras y el turismo. Pero también se produjeron efectos negativos: aumento de precios, inflación, menor crecimiento de los salarios, liberalización del mercado de trabajo, etc. Estos elementos llevaron al gobierno de Felipe González al enfrentamiento con los sindicatos (en 1985 dimite como diputado Nicolás Redondo, secretario general de la UGT); el 14 de diciembre de 1988 fue convocada la primera huelga general contra el gobierno socialista.

De 1990 a 1993 se produce una recesión en la economía: aumenta el desempleo, el déficit del Estado, se devalúa la peseta. Esta situación se complica con la firma del Tratado de Maastrich en 1992 que imponía unas condiciones económicas duras para llegar a la moneda única. Lo característico de esta etapa fue la liberalización en la economía: eliminación de monopolios (Telefónica, CAMPSA, Tabacalera), reducción del INI (desaparece en 1995), política de privatización de empresas con capital público (SEAT, Endesa, Iberia), la concentración y fusión bancaria (Bilbao-Vizcaya, Hispanoamericano-Central).

De 1993 a 1996 se lleva a cabo una nueva reactivación de la economía: control y rigor en los presupuestos, modernización económica, reforma del sistema impositivo (IVA) y generalización del impuesto de la renta de las personas físicas (IRPF).

 

3.3. LOS ASPECTOS SOCIALES Y CULTURALES. EL ESTADO DE BIENESTAR

Los socialistas emprendieron una serie de reformas para expandir el estado de bienestar:

–                Impulsaron una legislación sobre derechos y libertades: objeción de conciencia, asistencia legal,  Hábeas Corpus, situación de la mujer, inmigrantes, despenalización del aborto (violación, malformación y riesgo para la madre), nuevo Código Penal (1995) para dar respuesta a los nuevos delitos (blanqueo de dinero, acoso sexual, medio ambiente…).

–                Reforma de las Fuerzas Armadas: reducción del ejército, modernización, incorporación a Europa y a la OTAN y participación en acciones fuera de España (Guerra Golfo Pérsico, 1991; Bosnia, 1992; Euroejército, 1993).

–                Ley General de Sanidad que avanzaba hacia la cobertura universal. Endurecimiento de los requisitos para cobrar pensiones.

–                Ley de Reforma Universitaria (LRU, de 1983).

–                Ley Orgánica de derecho a la educación (LODE, 1985).

–                Ley orgánica general del sistema educativo (LOGSE, 1990).

Durante estos años la sociedad española fue cambiando: más plural, igualitaria, preparada, secularizada, desmilitarizada…

 

3.4. LA POLÍTICA EXTERIOR

Los gobiernos socialistas consolidaron la presencia española en los organismos internacionales y acabaron definitivamente con la etapa de aislamiento.

El primer paso fue el abandono por los socialistas de sus postulados antiimperialistas y neutralistas y promovieron una política internacional que establecía como objetivos prioritarios la CEE y la OTAN y los contactos con Iberoamérica y el Mediterráneo.

Sobre la OTAN: la posición socialista cambió a un “OTAN, de entrada no”: de la posición contraria y anuncio de retirada si ganaba las elecciones de 1982, a una política de permanencia. Así, en 1986 fue planteado un referéndum sobre la permanencia en la OTAN, haciendo la campaña a favor del Sí: “En interés de España, vota Si”. El referéndum se saldó con una participación del 60%, y con un 52,5 % de los votos afirmativos.

Sobre la CEE: España llevaba negociando años y desde 1977 la situación estaba estancada. Para salir de esa situación el ministro Fernando Morán comenzó una política de acercamiento a Francia, Alemania y diálogo con el Reino Unido. De ese modo las negociaciones se agilizaron y el 12 de junio de 1985 España firmó el Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea. El 1 de enero de 1986 España formaba parte de la “Europa de los doce”.

Sobre Iberoamérica, se potenciaron las relaciones culturales y los intercambios económicos. También fueron defendidos frente a los gobiernos europeos y a los EE.UU.

Sobre el Mediterráneo: se intentó llevar a cabo una política de estabilidad en el norte de África (buenas relaciones con Marruecos y Argelia). En el conflicto árabe-israelí: España recoció a Israel en 1986 y al tiempo se elevó a la categoría de embajada la representación de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina, liderada por Yasser Arafat). Intentos de mediación en el conflicto: Conferencia de Paz para Oriente Medio en Madrid en 1991: firma de acuerdos de paz y retirada de Israel de los territorios ocupados, restablecimiento de la Autoridad Palestina.

Fruto de toda esta labor fue el reconocido prestigio internacional que fue alcanzando España y que llevó a que varios organismos internacionales fuesen dirigidos por españoles: UNESCO, Federico Mayor Zaragoza; Parlamento Europeo, Gil Robles (hijo); OTAN, Javier Solana.

 

3.5. DECLIVE SOCIALISTA (1993-1996)

En las elecciones del 6 de junio de 1993 el PSOE, pese a creerse lo contrario, fue la fuerza más votada con 159 diputados, seguido del PP con 141. Felipe González fue de nuevo investido presidente, ahora con el apoyo de CIU, PNV y Coalición Canaria. Fue un gobierno débil, que contó con el apoyo de CIU a cambio de la cesión del 15 % del IRPF a las Comunidades Autónomas (pero los catalanes no entraron en el gobierno).

Los esfuerzos del PSOE se centraron en la lucha contra la crisis económica y en lograr la entrada en la zona euro (fuerte ajuste y control presupuestario, liberalización del mercado del trabajo). Esta política los llevó a un fuerte desgaste que se vio empeorado por los escándalos y desprestigios que salpicaron al PSOE:

–                El caso Juan Guerra, hermano de Alfonso Guerra, vicepresidente del gobierno (dimitió en 1991 por la presiones), acusado de aprovecharse del puesto del  hermano.

–                El caso Luis Roldán, director general de la Guardia Civil, acusado de malversación. Fugado y después capturado

–                El caso Filesa, sobre la financiación irregular del PSOE.

–                El caso Mariano Rubio, gobernador del Banco de España, acusado de cobro de comisiones.

–                Estafas y fraudes de Mario Conde y Javier de la Rosa, banqueros y financieros que gozaron  del favor del gobierno en sus actividades.

–                El caso GAL (Grupos Armados de Liberación), que actuaban contra ETA con apoyo desde el gobierno.

–                El caso de los papeles del CESID (Centro Superior de Investigación para la Defensa).

Estos casos rematan en el encarcelamiento de varios dirigentes socialistas (Barrionuevo, ministro del Interior) que agudiza la crítica situación por la que pasa el PSOE.

En este contexto la vida política se crispó enormemente con una durísima oposición hecha por el PP dirigido por José María Aznar. El escándalo de las escuchas ilegales del CESID hizo que CIU le retirase el apoyo al gobierno; así, los presupuestos para 1996 no fueron aprobados; la situación era tan difícil que Felipe González decide adelantar las elecciones para marzo de 1996.

En las elecciones del 3 de marzo de 1996, el PP tuvo 156 deputados mientras el PSOE caía a 141 deputados: fue una amarga victoria para el PP (los sondeos daban una mayoría más amplia) y una dulce derrota para el PSOE (se temía una fuerte caída).

 

4 LOS POPULARES EN EL GOBIERNO (1996-2004).

4.1 LA GESTIÓN DE LOS POPULARES.

 

En las elecciones de 3 de marzo de 1996 el PP consiguió la victoria, pero con una ventaja sobre el PSOE muy reducida. La organización socialista había demostrado tener una resistencia muy superior a la que en principio cabía esperarse. La escasa distancia que separaba a los dos grandes partidos en votos -unos 300.000- se tradujo por efecto del sistema electoral en una diferencia algo mayor en el número de diputados: 156 frente a 141.

El Partido Popular, al igual que había ocurrido con el PSOE en la anterior legislatura, precisaba para gobernar del auxilio de algún otro partido. CIU volvió a cumplir con ese cometido tras acordar con el PP la cesión del 30% del IRPF a las Comunidades Autónomas. Apoyó a los populares en el Parlamento, pero siguió negándose a participar directamente en el ejecutivo. Asimismo, el PNV y Coalición Canaria pactaron con el PP sus respectivos apoyos.

El triunfo electoral del PP significó el inicio de una nueva gestión política. Sin embargo, no supuso una ruptura sustancial con la línea del PSOE. La alternancia había funcionado, signo de una democracia estable.

La recuperación económica que se inició en 1995 se consolidó en los años de mandato de los populares. Una política antiinflacionista y de rigor presupuestario practicada por Rodrigo Rato desde el ministerio de Economía y Hacienda y la buena coyuntura económica internacional dieron como resultado un crecimiento medio por encima del 3% y permitieron cumplir con los requisitos de convergencia: 2% de inflación, tipos de interés en el 6,9%, déficit público en el 2,9% y la deuda pública en el 68,1% del PIB. El paro también cayó al 15% al final de la legislatura.

El 1 de enero de 1999, España pudo incorporarse al grupo de países fundadores del euro.

El gobierno del PP aceleró considerablemente el proceso de privatización de empresas públicas (Repsol, Endesa, Telefónica…) y prosiguió la liberalización de los mercados del gas, electricidad y petróleo. Así mismo, pactó con los sindicatos cambios que tendían a flexibilizar el mercado laboral, pero también a incrementar la estabilidad en el empleo.

La política exterior se asentó sobre las mismas coordenadas anteriores. En 1997 España se incorporó a la estructura militar de la OTAN. En 1999, participó en las operaciones de bombardeo de la Alianza Atlántica contra territorio yugoslavo en la guerra de Kosovo. En América Latina, Aznar tuvo que reconsiderar la política de firmeza que aplicó con Cuba en los primeros momentos de su mandato.

En política interior el gobierno culminó el proceso de profesionalización de las Fuerzas Armadas. Quedaban reducidas a 150.000 efectivos y se suprimía el servicio militar obligatorio a partir de 2003. Mantuvo una posición firme ante la dinámica abierta en el País Vasco con la firma del Pacto de Estella/Lizarra en septiembre de 1998, cuando ETA declaró una tregua indefinida a la que puso fin un año después.

El PP vio cómo al final de la legislatura el resto de los partidos aprobaba en las Cortes contra su voluntad la Ley de Extranjería.

 

5 CONCLUSIÓN.

La experiencia democrática en España cuajó definitivamente. Después de un siglo y medio luchando por conseguir las libertades democráticas, los españoles, aprobada la Constitución de 1978 hemos podido participar en la política de nuestro país. En los últimos 30 años diversas fuerzas políticas han gobernado en nuestro país, de una ideología y otra, con mayor o menor resultado, pero democráticamente al fin y al cabo.

Ahora habría que mirar hacia el futuro que nos espera. Todo pasaría por un aumento en las decisiones políticas que pasen, cada vez más, por consultar al pueblo, no sólo con la celebración periódica de elecciones cada cuatro años, sino por una participación activa, día a día, en la política española, mediante la celebración de referéndums para las cuestiones más importantes, y fomentando la colaboración de todos los ciudadanos-as en la vida municipal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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