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Tema 11. La Segunda República (1931-1936)

31 enero, 2012

TEMA 11        LA II REPÚBLICA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1931:

1.    Introducción.
La II República es una etapa crucial de la historia de España en la que:
–    Emergen viejos problemas y frustraciones.
–    Se producen fuertes tensiones sociales que conducen a la guerra civil.
–    En el contexto internacional se produce  la depresión económica y el auge de los fascismos.
–    Hubo un intento de construir una sociedad moderna y democrática obstaculizado por la impaciencia de las masas y la oposición de la derecha.

Se divide en tres subperíodos:
1.    31-33—-  Gobierno Provisional y Bienio Progresista.
2.    33-36—-   Bienio Negro o Derechista.
3.    36 ——-   Gobierno del Frente Popular.

2.   Instauración de la II República.
Tras la dimisión de Primo de Rivera, el 28 de enero de 1930, el rey Alfonso XIII encargó la formación de un nuevo gobierno al general Berenguer, cuyo objetivo primordial era la vuelta al régimen constitucional anterior a la dictadura. Pero esto resultó imposible por tres razones fundamentales
–    Los partidos dinásticos (Conservador y Liberal) habían perdido, durante la dictadura, la estructura organizativa y estaban desprestigiados.
–    El monarca era impopular, ya que la opinión pública urbana identificó la figura del rey con la del dictador y lo hacía responsable de la situación.
–    Las fuerzas antidinásticas tomaron una iniciativa unitaria, que culminó con el Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930).
–    Además, Berenguer no tuvo ni la habilidad política ni los apoyos suficientes para realizar el cambio, por lo que las libertades constitucionales se restablecieron muy lentamente. Ello disgustó a la oposición y a la opinión pública, que mostraron su descontento con lo que irónicamente se denominaba “dictablanda”. La oposición fue creciendo y sólo los monárquicos más intransigentes siguieron apoyando al rey.

Hasta 1931 el republicanismo español se había caracterizado por la fragmentación y la ineficacia política. En este año el movimiento republicano experimentó un auge y un crecimiento decisivos, constituyéndose grupos republicanos de izquierdas y de derechas. También se sumaron al republicanismo los grupos nacionalistas, que veían en la república una oportunidad para conseguir estatutos de autonomía. Del mismo modo, el movimiento obrero (PSOE, CNT y UGT) comenzó a defenderla, al igual que hicieron intelectuales, estudiantes e incluso sectores de Ejército, especialmente oficiales jóvenes de los cuerpos de Aviación y Artillería. En el pacto de San Sebastián se forjó una nueva alianza en la que se integraron los republicanos de todo el Estado junto con monárquicos convertidos a última hora a la causa republicana, como Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura. También se unieron, a título personal, el socialista Indalecio Prieto y el filósofo Ortega y Gasset.

Los firmantes del pacto de San Sebastián (republicanos, regionalistas) formaron un frente unido contra la monarquía y acordaron la proclamación de la república y la creación de un gobierno provisional que asumiría el compromiso de convocar unas Cortes Constituyentes que se encargarían de aprobar una Constitución y también un estatuto de autonomía para Cataluña, condición indispensable para que los representantes catalanes aprobaran el pacto. Poco después, el PSOE y la CNT también se adhirieron.

A principios de 1931, el ambiente de conflictividad social continuaba, al mismo tiempo que destacados representantes monárquicos solicitaban un período constituyente. El 14 de febrero el general Berenguer dimitió y fue nombrado presidente del Gobierno el almirante Juan Bautista Aznar, quien se limitó a convocar elecciones municipales para el 12 de abril y así sustituir a los ayuntamientos heredados de la Dictadura.

Los partidos firmantes del pacto de San Sebastián presentaron esas elecciones como un referéndum sobre la monarquía. A pesar de que en el campo ganaron las candidaturas monárquicas, los resultados fueron abrumadoramente favorables a las candidaturas republicanas, que ganaron en 41 de las 50 capitales de provincia. Las elecciones se celebraron sin incidentes y en un clima de incertidumbre, pues todo el mundo sabía lo que estaba en juego y la importancia del resultado. El día 13, tras conocer los resultados, miles de personas salieron a la calle para manifestarse a favor de la República. El propio almirante Aznar declaró a los periodistas que “el país se había acostado monárquico y se había levantado republicano”. El cambio de régimen se realizó sin derramamiento de sangre el 14 de abril de 1931 tras la proclamación de la República.

Ese día se formó un gobierno provisional de la República, presidido por el ex monárquico y católico Niceto Alcalá Zamora. Mientras tanto en Cataluña, se proclamó la República Catalana dentro de la Federación Ibérica. Alfonso XIII marchó al exilio en la tarde del mismo día. La segunda república era ya un hecho que fue recibido en todas partes con grandes manifestaciones de alegría popular.

3.         El Gobierno Provisional.

Su función primordial era llevar a cabo los acuerdos del Pacto de San Sebastián: asentar la República, convocar Cortes Constituyentes y poner en marcha un plan de reformas urgentes. En mayo se produjo de manera espontánea el fenómeno de la quema de conventos, sobre todo en  Madrid, Sevilla, Cádiz, Huelva y Murcia, y aunque no hubo derramamiento de sangre fue un duro golpe para la imagen de la República.  Además,  provocó la reacción antirrepublicana de las clases conservadoras y de los católicos .

El 31 de junio se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes con un 70 % de participación y con la abstención de los anarquistas. El triunfo electoral correspondió a la conjunción republicano-socialista, en la que el predominio correspondía a la izquierda.

Tras fuertes y apasionados debates parlamentarios entre las derechas y las izquierdas (las Cortes cobraron vida y se convirtieron en el centro de la vida política), en diciembre del 31 se aprobó la nueva Constitución.

           

La Constitución del 31.

–        El Estado es una República de trabajadores democrática.

–        Es un Estado laico.

–        Es una República unitaria, pero se admite la posibilidad de que varias provincias constituyan una región autónoma con gobierno propio, previa aprobación por las Cortes del Estatuto de Autonomía .

–        El poder legislativo reside exclusivamente en las Cortes.

–        El poder ejecutivo corresponde al Gobierno (Consejo de Ministros) y al Presidente de la República, que nombra al jefe de Gobierno. Están sometidos al control del Congreso.

–        El Presidente de la República es elegido por los diputados y por igual número de compromisarios.

–        El poder judicial es independiente. Se creó un Tribunal de Garantías Constitucionales.

–        Las Cortes son unicamerales (Congreso de los Diputados), representan al pueblo y tienen el predominio sobre las demás instituciones del Estado. Son las que protagonizan la vida política, y no los partidos.

–        Amplia declaración de derechos y libertades. Lo más novedoso: sufragio universal masculino y femenino a partir de los 23 años, matrimonio civil, derecho al divorcio, igualdad ante la educación y el trabajo, subordinación del derecho a la propiedad al interés público (posibilidad de expropiación), etc.

–        La cuestión religiosa fue muy debatida. Se reconoce la aconfesionalidad  del Estado, desaparece el presupuesto para el culto y el clero, se declara la libertad de cultos, se prohíbe la enseñanza a la congregaciones religiosas, se establece la jurisdicción civil de los cementerios, etc.

En definitiva, se trata de una Constitución muy progresista para su época, que permite el desarrollo de un sistema abierto a la izquierda y a la derecha, pero que fue duramente atacada por la Iglesia y los sectores conservadores. Su carácter progresista se hace evidente es aspectos tales como la aprobación del sufragio universal sin discriminación de sexos –por primera vez en la historia de España-; el derecho a solicitar estatutos de autonomía para dar salida a los nacionalismos; la aprobación del matrimonio civil y del divorcio, etc.

Una vez que las Cortes aprobaron la Constitución, eligieron como  Presidente de la República a Niceto Alcalá Zamora, quien nombra Jefe de Gobierno a Manuel Azaña, personaje clave de este periodo que encarna el espíritu reformista de la República.

4.-   El Bienio reformista (izquierdista o progresista): 31-33.

Este Gobierno, dirigido por Azaña, estaba compuesto por las mismas fuerzas que formaron el Gobierno Provisional, y emprendió la tarea de profundizar en las reformas iniciadas por éste, pero en medio de un clima de tensión originado por las continuas huelgas y movilizaciones de las masas populares, y por el boicot y la resistencia a las reformas de las fuerzas de la derecha.

a) La reforma educativa.
Fue llevada a cabo por Ministro de Educación Marcelino Domingo y consistió
en:
–    Construcción de nuevas escuelas, creación de plazas de maestros y elevación de los salarios de éstos.
–    Carácter voluntario de la enseñanza de la religión.
–    Educación garantizada por el Estado.
–    Creación  de una escuela única, pública, obligatoria, gratuita y mixta.
–    Prohibición del ejercicio de la enseñanza a las congregaciones religiosas, aunque no hubo tiempo ni dinero para poder eliminarla totalmente.
Esta reforma contó con la fuerte oposición de la Iglesia y de la derecha, que incitaron a la población a no matricular a sus hijos en la escuela pública y se negaron a cerrar colegios.
También se crearon las llamadas Misiones Pedagógicas, que tenían la finalidad de llevar la cultura a los medios rurales a través de bibliotecas ambulantes, representaciones teatrales, proyecciones cinematográficas, conferencias,  exposiciones, conciertos, etc.

b) La reforma laboral.
Fue obra del Ministro de Trabajo, el socialista Largo Caballero. En lo referente al trabajo en el campo se establecieron una serie de medidas para mejorar la situación del campesinado español:
–     Ley de Términos Municipales.
–     Prohibición de desahucios a los arrendatarios.
–     Jornada de 8 horas.
–     Salarios mínimos.
–     Ley de laboreo forzoso.
Otras reformas laborales fueron:
–    Ley de Contratos de Trabajo, que obligaba a la negociación colectiva.
–    Ley de Jurados Mixtos (de empresarios y obreros) que obligaba al  arbitraje forzoso en caso de conflicto.
–    Creación de un cuerpo de Inspectores de Trabajo.
La consecuencia de  esta legislación fue la oposición de la patronal, que intentó frenar todos los proyectos y pidió la dimisión del Ministro.

c) La reforma militar.
La inició Manuel Azaña con el objetivo de crear un Ejército profesional, democrático y fiel a la República.
Para acabar con una oficialidad tan numerosa, se estableció el retiro voluntario conservando el salario, hubo una reducción de los rangos y se suprimieron los ascensos irregulares y la Academia Militar de Zaragoza (dirigida por Franco). Se derogó la Ley de Jurisdicciones y se reguló el sistema de ascensos. A pesar de todo, no se logró una modernización del Ejército, ni disminuyó el gasto militar. La reforma fue mal recibida por determinados sectores.
Como contrapunto a la Guardia Civil se creó la Guardia de Asalto, fuerza del orden leal a la República,  que actuaba en las ciudades.

d) La reforma agraria.
La reforma agraria constituye la pieza clave de la obra reformadora de la República, en la creencia de que sólo una profunda transformación del campo podía acabar con el atraso económico de España. Fue sin duda el proyecto económico y social de mayor magnitud que acometió la República, y además con urgencia, por varias razones:
1)    España seguía siendo un país eminentemente agrario, y dado que el sector agrícola era el más importante de la economía española, la reforma agraria tuvo especial importancia.
2)    El campesinado representaba casi al 50% de la población activa; la mayoría eran jornaleros agrícolas, es decir, campesinos sin tierra.
3)    La estructura latifundista al sur del Tajo colocaba a amplios sectores sociales  en una dramática situación de miseria y paro, causa fundamental del hambre de tierras que de forma periódica les empujaba a ocupaciones ilegales y estallidos de violencia social.
España era de los últimos países europeos en realizar una reforma agraria en el período de Entreguerras. El objetivo fue corregir las grandes desigualdades sociales y el atraso del campo. Para conseguirlo había que:

•     Convertir en propietarios a miles de campesinos, y para ello se tenía que redistribuir la propiedad de la tierra  expropiando latifundios y entregándolos a los trabajadores.
•    Mediante los asentamientos de jornaleros en tierras expropiadas no sólo se redistribuía la propiedad, sino que con ello también se remediaba el paro agrario y se aumentaba la capacidad de consumo del campesinado.
•    También era necesaria una reforma técnica que mejorase la productividad del campo.

Los autores de la R.A. pretendían modernizar el sistema productivo, pero respetando la propiedad privada de la tierra, contrariamente a la visión socialista que era partidaria de la socialización y de la  creación de cooperativas.

Esta Reforma Agraria se materializó en la Ley de Bases de Reforma Agraria

Ley de Bases de la Reforma Agraria (Septiembre  de l932).
La Ley de Bases de la Reforma Agraria fue ampliamente debatida en las Cortes durante 4 meses hasta que fue aprobada en septiembre del 32. Fue presentada por el Ministro de Agricultura Marcelino Domingo, y  obstruida por la minoría derechista que la atacó duramente. También fue criticada por los socialistas, aunque por motivos diferentes, ya que esta Ley no suponía un cambio radical ni la colectivización de la tierra. La Ley contenía el mecanismo de la reforma, que perseguía la redistribución de las tierras que pasasen de una determinada extensión y estuviesen mal explotadas, y el asentamiento en ellas de los campesinos. La Ley pretendía un triple objetivo: la desaparición del latifundismo, castigar el absentismo de los grandes propietarios y proporcionar a los campesinos un instrumento de trabajo que fuese remunerador.
Características de la Ley:
– La Ley afectaba a  Andalucía, Extremadura, Salamanca y La Mancha. Una ley posterior podía  hacerla extensible a otras provincias. En estas tierras se proyectaba establecer a 60.000 campesinos, pero diversos problemas hicieron que la realidad fuera muy distinta: a fines de 1933 sólo se habían instalado 8.600 familias y expropiado 60.000 hectáreas, cifras bajísimas, si se tienen en cuenta las esperanzas despertadas y la presión social del campesinado con “hambre de tierras”.
– Declaraba expropiables sin indemnización los latifundios de los Grandes de España (la nobleza terrateniente más rancia), al ser considerados los financiadores de la sanjurjada. Eran las tierras procedentes de los señoríos jurisdiccionales.
– Declaraba expropiables con indemnización:
. las tierras incultas o mal cultivadas,
. las arrendadas durante más de 12 años,
. las cercanas a los pueblos si su propietario tenía cierto nivel de rentas,
. las susceptibles de ser de regadío,
. y las mayores de un determinado número de hectáreas.
Con todas estas tierras se confeccionó un inventario, que serviría de base para realizar la reforma.
– Creación del Instituto para la Reforma Agraria (IRA) encargado de la aplicación de la Ley con las siguientes funciones:
. hacer un registro de la propiedad expropiable,
. realizar los asentamientos de campesinos,
. pagar las indemnizaciones, para lo que estaba dotado de un
presupuesto anual de 50 millones de pesetas.

Valoración de la reforma agraria.
Se trata de una reforma tímida respecto a lo que exigían sindicatos y partidos obreros, pero dada la situación del campo español era un  gran paso. Fue rechazada frontalmente por la patronal y por la derecha.
Fue, a la postre, un fracaso, debido a tres hechos esenciales: las dificultades que tuvieron los colonos para acceder al crédito al no crearse el proyectado Banco Nacional Agrario; la incapacidad del Estado para satisfacer las indemnizaciones, lo que entorpecía el proceso de expropiación; y la falta de operatividad del IRA, derivada de la composición burocrática de su consejo ejecutivo, lo que hizo muy lento el desarrollo de la reforma. A todo ello hay que añadir las presiones recibidas desde la derecha y desde la izquierda, así como el aumento de las agitaciones campesinas. Por su parte, los propietarios mostraron una gran resistencia al tratar de esquivar la Ley.
Sus limitados efectos son también consecuencia del corto período de vigencia, pues en diciembre de 1934 la derecha, que había ganado las elecciones, modificó el texto sustancialmente. El IRA tardó en organizarse, y cuando pudo recoger los frutos, la izquierda salía del gobierno.
Medidas complementarias.
El problema no era sólo la propiedad de la tierra, sino también los bajos rendimientos, por lo que se tomaron otras medidas:
– Ley de Riego, mediante la que se proponía la colonización de amplias zonas de Andalucía mediante la construcción de redes de regadío, poblados y caminos. A cambio de la ayuda del Estado, los propietarios se comprometían a mantener el regadío con buenos rendimientos.
–  Ley de intensificación de cultivos.  Afectaba a las fincas de secano de la mitad sur, y se trataba de incrementar el empleo rural mediante la ocupación temporal de tierras que sólo se dedicaban a la ganadería. Esto tuvo especial importancia en Extremadura.
 Consecuencias de la R.A.
La R.A. tuvo efectos limitados y significó un relativo fracaso.
No solucionó el hambre de tierras y produjo la irritación de los campesinos y su decepción con la República. Optaron entonces por  la vía revolucionaria y  a veces violenta. Las frecuentes ocupaciones de fincas produjeron el enfrentamiento con las fuerzas del orden. Los más combativos fueron los anarquistas y los comunistas, ya que consideraban que la R.A. consolidaba el modelo capitalista e impedía una verdadera  revolución.
Provocó el descontento de los propietarios, que adoptaron una actitud desafiante ante el Gobierno y se aliaron con la derecha en su oposición a la República

e) Los regionalismos.
Según lo que  establecía la Constitución, se inició un proceso para aprobar el Estatuto de Autonomía de Cataluña, que fue aprobado tras una violenta discusión en el Congreso. A partir de ese momento se creó la Generalitat, se eligió un Presidente catalán y se reconoció la cooficialidad de la lengua catalana.
El P.N.V. también presentó un Estatuto, pero no fue aprobado por las Cortes debido a la oposición de los republicanos de izquierda y de los socialistas, que lo consideraron poco democrático. Se presentó luego un nuevo Estatuto, pero no fue aprobado hasta la época de la guerra civil.

f) Los conflictos del Bienio Progresista.
Se produjeron fuertes tensiones sociales originadas por la actitud de las masas que exigían una rápida transformación social, y por la oposición intransigente a las reformas de la burguesía y la patronal. Tanto la CNT como el PCE incitaron a las masas a la movilización revolucionaria, al tiempo que la patronal presionaba al Gobierno en contra de las reformas.  Y el Gobierno utilizó a las fuerzas del orden  para reprimir las movilizaciones. Se vivía un clima de violencia caracterizado por numerosos incidentes entre huelguistas y fuerzas del orden (Guardia Civil y Guardia de Asalto), ocasionados por el incumplimiento de las medidas gubernamentales por parte de la patronal, o por las frecuentes ocupaciones de fincas, etc.
El año 33 es el  que marca el clima de máxima tensión. La CNT y el PCE, junto con sectores radicales del socialismo, actuaron movilizando a las masas. El suceso más destacado fue el de Casas Viejas  (Cádiz), donde unos campesinos anarquistas organizaron un levantamiento que las fuerzas del orden convirtieron en una masacre. Incendiaron una casa donde se había hecho fuerte un anarquista con toda su familia, y luego ejecutaron a 12 personas del pueblo. La violencia de la represión provocó un gran escándalo y desprestigió al Gobierno,  responsabilizado de los hechos. Como consecuencia, la izquierda se radicalizó y la derecha  arreció su campaña contra la política reformista.

g) La reorganización de la derecha.
La derecha aprovechó el desgaste del Gobierno para reorganizarse.
–    En el 33 se crea la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) liderada por Gil Robles. Es un partido donde predominan los católicos, aunque también hay monárquicos. Su programa consiste en reformar la Constitución, eliminar las reformas y defender los intereses de la oligarquía.
–    En el 31 se había creado la JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), de ideología fascista y partidaria  de la violencia. Más tarde José Antonio Primo de Rivera creó Falange Española, otro partido fascista, que se declara antisocialista, antidemócrata y ultranacionalista. Es también partidaria de usar la violencia para conquistar el Estado. Estos dos partidos se unieron y crearon Falange Española de la JONS, partido que representa a la ultraderecha.
–    Hubo sectores del Ejército que organizaron una conspiración (los generales Goded, Varela y Sanjurjo) y en el 32 protagonizaron la Sanjurjada, golpe de Estado que fracasó, con la intención de dar un giro a la derecha.

Ante todas estas dificultades, el Gobierno de Azaña  sufrió un gran desgaste. Además, se produjo una división dentro de la coalición, ya que los socialistas se sentían incómodos con este Gobierno por su política represiva. Alcalá Zamora, Presidente de la República, disuelve las Cortes y convoca elecciones para noviembre del 33, en las que por primera vez votarán las mujeres.

5.     El Bienio Negro o Derechista. (33-36)
El triunfo electoral correspondió al centro-derecha: el Partido Republicano Radical de Lerroux (centro) y la CEDA (derecha). Se considera que las causas de este triunfo fueron la abstención de los anarquistas, la elevada participación católica, y la división de la izquierda, que se presentó por separado.
Alcalá Zamora, presidente de la República,  nombró Jefe de Gobierno a Lerroux, quien formó un gobierno de radicales con el apoyo parlamentario de la CEDA, que presionaba para lograr una derechización de la República. Se tomaron medidas para eliminar la obra reformista del bienio anterior:
1) Paralización de la Reforma Agraria.
Durante la etapa del Bienio Derechista se paralizó la R.A. en su mayor parte:
– se detuvo el proceso de entrega de tierras,
– se derogó la Ley de Términos  Municipales  y la Ley de Intensificación de
Cultivos,
– se decretó la libertad de contratación y de salarios en el campo,
– se procedió a la devolución  de parte de las tierras a la nobleza.
– Proliferaron los abusos de la patronal respecto a los campesinos, a los que
decían: “Comed República”.

Se aprobó una nueva Ley de R.A.  que supuso una auténtica contrarreforma, ya que significaba la anulación casi total de la ley del bienio anterior. Sus características fueron:
– Limitaba el presupuesto del IRA.
– Limitaba los asentamientos de campesinos.
– Se produjo un aumento de las cantidades indemnizables.
– Anulaba el inventario de las fincas expropiables.

2) Creciente protagonismo de los militares en la vida política. Se concedió la amnistía a los encarcelados por la “sanjurjada” y se reservaron los destinos más importantes para los generales antirrepublicanos (Franco, Mola y Goded).
3) Se contrarrestó la política anticlerical del Gobierno anterior, permitiendo la actividad docente a la Iglesia y dotándola de presupuesto para el clero y el culto.
4) Paralización   de los estatutos de autonomía (no se aprobó el del País Vasco).
5)    Se generó una fuerte polémica con el Gobierno de la Generalitat debido a que se llevó cabo una política antiautonomista.
Las consecuencias de  estas medidas fueron:
–    Radicalización de la izquierda socialista (PSOE y UGT) dado que se impuso la tendencia izquierdista y revolucionaria de Largo Caballero, partidario de propiciar la revolución, frente a la línea de Indalecio Prieto, partidario de estabilizar la República y continuar con las reformas.
–    Numerosas huelgas y conflictos.
–    Polarización de la vida política:
• La derecha por un lado (Falange, los monárquicos, la CEDA).
• El centro desprestigiado  o con escaso protagonismo (P.R. Radical y    PNV).
• La izquierda, donde se situaban republicanos de izquierda, el PSOE, la UGT, el PCE,
CNT ( al margen de la política) y los catalanistas.

 La revolución de octubre.
Fue el momento más crítico de toda la II República. En todas partes se vivía un clima de agitación: en las Cortes, en el campo, en la Universidad, en la calle, donde había enfrentamientos entre falangistas e izquierdistas, etc.
Para la izquierda, la CEDA era un partido fascista, y si entraba en el Gobierno consideraría esto como el camino abierto a la implantación de un régimen autoritario en España.  Se temía que sucediera lo que en Alemania, donde el partido de Hitler había ganado las elecciones. Cuando la CEDA entró a formar parte del Gobierno, la UGT y el PSOE convocaron una huelga general revolucionaria. La revolución no triunfó en el campo, pero sí lo hizo en otros lugares, sobre todo en Asturias.
En Asturias los obreros (anarquistas, comunistas y socialistas) organizados y armados se hicieron con el control de la provincia y tomaron el poder. No hubo una paralización de la vida económica, pues se mantuvo la producción y los servicios funcionaron bajo control obrero. El Gobierno, para sofocar la revolución, decidió utilizar al Ejército y dio plenos poderes a Franco, quien empleó las tropas de la Legión y reconquistó casa por casa ante la resistencia feroz de los revolucionarios. Cuando logró la rendición, se produjo una dura represión. Además de numerosos muertos y heridos en la lucha, se realizaron fusilamientos sin juicio y  se practicó la tortura.  En el conjunto de España hubo un total de 300.000 detenidos.
En Cataluña la revolución se caracterizó porque el Presidente de la Generalitat, Companys, proclamó la República Catalana dentro de la República Federal Española, pero la intervención del Ejército controló pronto la situación y el Gobierno catalán fue encarcelado junto a centenares de detenidos. Se produjo la supresión de la autonomía catalana.

La revolución de octubre polarizó aún más la vida política: mientras que las fuerzas de la izquierda exigían la amnistía para los encarcelados,  la derecha se posicionó defendiendo la represión y el cumplimiento de las condenas a muerte.
Aumentó la influencia de la CEDA, que formaba Gobierno junto con los radicales. Esta etapa se caracterizó por la inestabilidad política:
–    Se continuó con la política contrarreformista.
–    Se produjeron frecuentes cambios de ministros por la falta de entendimiento entre la CEDA y los radicales.
–    La CEDA aspiraba a tener todo el poder.
–    Distanciamiento entre el Gobierno y el Presidente de la República, Alcalá Zamora.
–    Finalmente, los radicales se vieron envueltos en unos escándalos por corrupción y Alcalá decidió disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones.

Las elecciones de febrero del 36.
En Europa, debido al avance de los fascismos, se formaron los Frentes Populares, alianza de la izquierda y de los progresistas para enfrentarse a un enemigo común, el fascismo, y evitar que tomara el poder.
En las elecciones del 36 se presentaron dos bloques electorales:
1º) La izquierda, que siguiendo el ejemplo de otros países de Europa, había formado una coalición electoral,  el Frente Popular. Las fuerzas coaligadas eran: PSOE, PCE, POUM, UGT e Izquierda Republicana. Tenían un programa único consistente en poner en marcha las reformas del Bienio Progresista, conceder la amnistía a los encarcelados de la revolución de octubre y restablecer las garantías constitucionales. Los anarquistas no formaron parte del Frente Popular, pero esta vez no pidieron la abstención, lo cual equivalía a apoyarlo .
2º) La derecha se presentó unida sólo en algunos lugares y además carecía de un programa sólido.

Después de un intensa campaña, el Frente Popular ganó las elecciones. Pero esta victoria no fue aceptada por los sectores más reaccionarios, que iniciaron una conspiración contra la República.

  6.    El Gobierno del Frente Popular.
Después de las elecciones se eligió un nuevo Presidente de la República, Azaña, y el Jefe de Gobierno fue Casares Quiroga, que formó un Ejecutivo de republicanos de izquierda con el apoyo de los socialistas. Este Gobierno puso en marcha el programa del Frente Popular:
–    Concedió la amnistía a los presos políticos de la revolución de octubre.
–    Readmisión de los funcionarios despedidos por motivos políticos.
–    Restablecimiento del Estatuto Catalán.
–    Traslado de los generales golpistas: Mola a Navarra, Franco a Canarias y Goded a Baleares.
–    Reanudación de la Reforma Agraria:
Desde el triunfo del Frente Popular en las elecciones se produjo la ocupación sistemática de fincas. El Gobierno, para evitar los conflictos en el campo, dio prioridad a la R.A. y adoptó las siguientes medidas:
– Puesta en vigor de la legislación del Bienio Progresista.
– Anulación de los desahucios de campesinos.
– Ampliación a todo el territorio nacional de las tierras que podían ser expropiables.
– El IRA fue autorizado a expropiar cualquier finca y a proceder a su explotación inmediata.

El Gobierno del Frente Popular se encontraba cogido entre dos fuerzas: la derecha, que optó por la conspiración, la provocación y el enfrentamiento; y la izquierda, cada vez más radical (huelgas, ocupaciones de fincas…),  que tendía a la revolución, sobre todo la CNT, el PCE y los socialistas de Largo Caballero. Llegó un momento en que el Gobierno perdió el control ante la violencia callejera producida por los enfrentamientos entre izquierdas y derechas.

La preparación del golpe.
Se organizó una conspiración militar apoyada por la derecha (CEDA, monárquicos y falangistas), con el objetivo de evitar la revolución e implantar una dictadura militar. Mola tomó el mando y preparó el golpe. El 12 de julio fue asesinado un guardia de asalto, el teniente Castillo, y como represalia el día 14 lo fue el líder de la derecha monárquica, Calvo Sotelo. Esto precipitó los acontecimientos y Franco decidió participar en la sublevación. Ésta se inicia el día 17 de julio con la sublevación del Ejército de Marruecos, y el 18 se traslada a la Península, ante la inoperancia del Gobierno. Se había iniciado la guerra civil.

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